ISBN 0124-0854
N º 160 Noviembre 2009
— Sí, me temo que no alcanzaron a contarles la sorpresa antes de que cayeran profundos. Aquí tienen un poco de pan y de queso que ellos les enviaron como desayuno. ¡ Pero bueno, basta de tanta charla y comencemos a jugar!
La Batalla de Fleurus y Entrepenant de Coutelle en la Batalla de Fleurus, litografías, París, Romanet & Cie., entre 1980 y 1900, exhibidas en la Biblioteca del Congreso en 2003.
Gregorio no sabía si lo que hacía era lo correcto, pero tenía dos cosas muy claras: primero, no podía permitir que nada malo les sucediera a esos niños que misteriosamente habían aparecido en el globo, y, segundo, tenía que concluir exitosamente su misión, más aún cuando se había propuesto limpiar el nombre de Caen, su pueblo natal, demostrando así que no todos sus habitantes eran traidores a la Revolución como Charlotte Corday, la asesina de Marat. Por su parte Isaac y Violeta, felices por el regalo que les habían hecho sus padres, se dispusieron a seguir detenidamente las instrucciones impartidas por Gregorio. Ella tímida pero valiente como su madre, y él, ávido de aventuras, aunque un poco torpe como su padre, no dudaron un segundo en dar inicio a aquel fantasioso juego.