ISBN 0124-0854
N º 160 Noviembre 2009
de calvinistas. Al respecto, y teniendo en cuenta las acusaciones que se dirigieron contra los ejecutores de las matanzas de curas, Jules Michelet se pregunta:
¿ Qué son los seis mil guillotinados del Terror, delante de los millones de hombres ahogados, colgados, descuartizados, de los montones de carne quemada que la Inquisición alzó hasta el cielo? Sólo la Inquisición de España hace constar en un monumento auténtico que quemó en dieciséis años a veinte mil hombres(…) La historia dirá que la Revolución, en su momento feroz, implacable, temió agravar la muerte, endulzó el suplicio, prescindió en la ejecución de la mano del hombre e inventó una máquina para abreviar el dolor. Y dirá también que la Iglesia en la Edad Media fue fecunda en invenciones para aumentar el sufrimiento, para hacerlo más doloroso y penetrante; que encontró escogidos procedimientos de tortura, medios ingeniosos para hacer que, sin morir, se saboreara largo tiempo la muerte 8.
Conclusión
La Revolución Francesa se granjeó rápidamente la animadversión de las grandes potencias europeas, temerosas de que las ideas de Igualdad, Libertad y Fraternidad encontraran terreno fértil en sus propios pueblos: Inglaterra, España, Prusia, Austria, Rusia, Holanda, los reinos italianos y el Vaticano se unieron en diferentes momentos en contra de Francia y se relevaron la vanguardia contrarrevolucionaria a partir de lo que las circunstancias les iban recomendando … ¡ Francia estaba en guerra, prácticamente, contra toda Europa! Además, dentro del propio territorio francés, los habitantes de La Vendée y el movimiento campesino conocido como Los Chuanes combatieron a sangre y fuego la implantación de los nuevos principios. Esto sin mencionar a los nobles y clérigos que, ocultos, conspiraban y azuzaban a aquellos sectores de la población más místicos en contra de esa Revolución sacrílega que había decapitado nada más y nada menos que a un ungido de Dios, al rey Luis XVI. Era evidente que la victoria sobre la contrarrevolución exterior dependía de la victoria sobre la contrarrevolución interna. De ahí las ejecuciones de princesas y monjas, de nobles y sacerdotes católicos.