ISBN 0124-0854
N º 160 Noviembre 2009
Sin entrar en un análisis exhaustivo de todos los abusos que el Antiguo Régimen cometía contra el pueblo, intentaré simplemente describir algunas de las razones que, tal vez, llevaron a los franceses a reaccionar violentamente contra quienes ellos consideraban sus peores enemigos.
Contra la potestad punitiva del monarca
En la Francia del siglo XVIII era fácil ser detenido y encerrado en prisión sin haber sido sometido a juicio. Las famosas lettres de cachet o cartas selladas, eran órdenes de aprehensión en blanco que el rey firmaba a petición de algún áulico suyo, para que éste escribiera después en ellas el nombre de quienes quisiera enviar a prisión por unos cuantos días o … ¡ por toda la vida! La policía tenía la obligación de cumplir la orden inmediatamente.
Los conventos también eran utilizados como cárceles ya que desde Luis XIV todas las prisiones de Estado fueron“ administradas” por los jesuitas. Allí fueron torturados con instrumentos de suplicio ladrones y contradictores de la monarquía, pero sobre todo protestantes y jansenistas. La prisión se utilizó para coartar las concepciones religiosas distintas a la católica. Todos los procedimientos de terror eran utilizados contra los presos, en especial el encierro subterráneo del que se salía con las orejas y narices roídas por las ratas. Aquellos prisioneros que morían en cautiverio eran enterrados con nombres falsos en las iglesias. Sin embargo, La Bastilla era, entre todas las cárceles, la más aborrecida ya que era, por antonomasia, el símbolo del poder punitivo de la monarquía 6.
Contra la nobleza La nobleza más cercana al rey, es decir, la sociedad cortesana generaba entre el pueblo francés un inmenso odio por múltiples motivos, entre los que se encontraban el excesivo cobro de impuestos a los burgueses y la expoliación a los bienes de los sectores más pobres de la población. Pero, en especial, suscitaba todos los rencores en los años previos a la Revolución porque, a pesar de que el país sufría una fuerte