ISBN 0124-0854
N º 160 Noviembre 2009
Las aguas de los ríos también se tiñeron de sangre, sobre todo las del Loira, pues allí se celebraron unos ritos nefarios denominados“ matrimonios republicanos”. En la ciudad de Nantes los condenados a muerte eran obligados a subir a unas balsas que permanecían cerca de la orilla, y cuyo centro era una especie de bañera que permitía el ingreso del agua. Los prisioneros eran sumergidos hasta que se ahogaban. Después eran rematados a punta de bayoneta. Alfonso de Lamartine, en su libro Historia de los Girondinos, describe la escena de la siguiente manera:
Jacques-Louis David, La muerte de Jean-Paul Marat, óleo sobre lienzo, 162x168cm, 1793, Museo Real de Bellas Artes de Bruselas
Hacían subir sobre cubierta parejas de víctimas de distinto sexo. Los despojaban de sus vestidos y los ataban dando frente uno con otro, un sacerdote con una religiosa, un joven con una muchacha; se les suspendía desnudos como estaban y entrelazados por una cuerda que les pasaba por debajo de los sobacos, a una polea del buque precipitándolos por fin al río Loira. Era una parodia del matrimonio en la muerte y a esto se le daba el nombre de casamientos republicanos 5.
La semilla de la violencia se había sembrado antes de la Revolución
El pueblo de París atacó La Bastilla, no sólo porque allí se encontraba gran cantidad de munición, sino que además la demolió porque aquella prisión representaba el poder punitivo de la monarquía; la princesa de Lamballe fue muerta de manera tan atroz porque encarnaba el desprecio hacia la nobleza; y los curas fueron atormentados por ser miembros de una institución aborrecida: la iglesia católica.“ En época de revolución, nada tiene más fuerza que la caída de los símbolos”, sentenció Eric J. Hobsbawm.