ISBN 0124-0854
N º 160 Noviembre 2009
cortan la cabeza con un cuchillo de carnicería. Se expone su cadáver decapitado y la masa se lanza sobre él; uno le corta los senos y el pubis haciéndose un bigote con sus partes sexuales; otro remoja en su sangre el pan que está comiendo; éste le arranca el corazón y lo muerde; aquel abre su vientre con un puñal, extrae sus entrañas y las usa como cinturón; aquí la desuellan y juegan a golpearse con su piel; allá la descuartizan, se reparten trozos sanguinolentos de su cuerpo y cargan un cañón con sus extremidades; acullá toman su cabeza, la lavan, peinan y maquillan, después la ponen en una pica y la pasean por las ventanas de la habitación donde se encuentra recluída María Antonieta. La ex-reina no resiste ver aquella escena. Se desmaya. ¡ En Francia ya no había aire para la realeza! 3
La gran masacre de curas
Son muchos los sitios donde fueron asesinados los sacerdotes y monjas que se negaron a acatar las novedades que trajo consigo la Revolución Francesa en materia económica, política y religiosa. Sin embargo, dos de esos lugares pasaron a la historia porque allí, durante septiembre de 1792, se realizaron actos realmente espeluznantes. Tales son, el convento de Les Carmes y el río Loira.
Cuando comenzó a correr el rumor por toda Francia de que los presos intentaban escapar de las cárceles con la pretensión de controlar a París hasta que austriacos, prusianos e ingleses se tomaran la capital, los sans-culottes, convencidos de que de ellos dependía salvar la Revolución, se tomaron las prisiones y pasaron a cuchillo entre 1.100 y 1.400 presos, muchos de ellos miembros del clero 4. El pueblo se dirigió al convento de carmelitas conocido como Les Carmes, donde masacran a los 150 curas presos allí, a golpes de picas, puñales, hachas y palas.