Agenda Cultural UdeA - Año 2009 MAYO | Page 7

N º 154 Mayo de 2009
ISBN 0124-0854

N º 154 Mayo de 2009

castellana. Los poetas hispanoamericanos, también, como Neruda, quien tiene una parte que es expresionismo pero al mismo tiempo surrealismo, porque hay gran invasión de sueños en la Residencia. El mundo de Huidobro me interesa, también, porque aunque siendo la suya una poesía muy solar, muy de la vigilia— porque Huidobro entendía la poesía como un estado de sobreconciencia— hay mucha invasión de sueños en su obra. A mí me parece un gran poeta. Los nombres que te menciono me parecen más interesantes que el propio surrealismo francés: Cardoza y Aragón, Sánchez Peláez, también Molina... Gonzalo Rojas.
Daniel Arango, cuando habla de su poesía, dice que hay una creación“ que se mueve en una baja zona de niebla”.¿ Para estar en esa zona de niebla se necesita abandonarse en cierta medida a las fuerzas del inconsciente? Sí, puede haber un poco de sonambulismo, pero siempre hay que unir al sueño la vigilancia; no hablo de la razón, ni de la lógica, sino de la vigilancia del lenguaje. Todos estos poetas surrealistas a quienes yo admiro tienen mucha vigilancia del lenguaje. Pongamos el caso más patético, claro, que es el caso de Neruda. Los poemas de Residencia en la tierra, que algunos consideran surrealistas, son unos poemas en los que el poeta trabajó tremendamente en el lenguaje. Yo creo que sin el trabajo del lenguaje no hay poesía, que la poesía es la palabra completamente desentrañada, moldeada, estudiada, enardecida y profundizada por el poeta. La poesía es eso, la expresión o el lenguaje llevado a su máxima expresión. El trabajo de la poesía resulta de la alianza entre la vida inmediata y el mundo de la imaginación. Por eso es un trabajo, porque hay que ir buscando las palabras que realmente expresen la intuición poética, y esas palabras no vienen de inmediato. Recuerdo un poema de César Vallejo que es muy diciente a este respecto. Aquel que comienza:“ Quiero escribir, pero me sale espuma...” La explicación es muy sencilla: porque la intuición poética es una, en cambio el lenguaje es una suma de palabras. Entonces hay que buscar que esa suma de palabras, que es la poesía, corresponda a la intuición poética.
En el 59, Femando, usted hablaba del preciosismo como el gran peligro de esa época. ¿ Se le ocurre que hoy hay un gran peligro para la poesía que usted pueda detectar en el aire? El gran peligro que yo veo en algunos poetas jóvenes es el descuido en el lenguaje, que no buscan la palabra exacta que transmite la emoción poética. Que por hacer poesía conversacional, o de circunstancias, o poesía de tipo narrativo, o cualquier otra cosa, descuidan la palabra exacta. No sólo en la poesía colombiana, sino especialmente en la poesía hispanoamericana, que es la que más conocemos.
¿ Y usted cree con Hopkins que la lengua de la poesía debe ser la corriente, la de todos los días? Sí, la lengua corriente sí, pero llevada a su máxima expresividad.