N º 154 Mayo de 2009
ISBN 0124-0854
N º 154 Mayo de 2009
No, no, ese es un poema muy juvenil. La poesía sí necesita mucho de la memoria, de la memoria del olvido, diríamos, y también de las cosas que se sueñan, pero ese es un verso muy juvenil, y no es nada programático. Ni en ningún poema mío hay una sola línea que pueda tomarse como programática de mi poesía.
Siguiendo con el tema de la memoria, hay otro verso suyo que dice:“ Sólo el olvido cura de la vida”.¿ Cree que la memoria es ante todo tormento? ¿ O también hay regocijo en la memoria? Para mí la memoria, actualmente, cuando uno está viejo— no podría decirte de antes, porque cuando uno está joven casi no tiene memoria; tiene recuerdos pero no memoria— ésta es dolorosa. Sobre todo porque en la memoria está muy presente la juventud y para un viejo el recuerdo de la juventud es espantoso, porque es el recuerdo de la felicidad perdida, porque la juventud es la felicidad.
Para usted, entonces, ¿ la juventud en la memoria es mucho más regocijante que la infancia? ¿ Su verdadera época de felicidad fue la juventud?
Sí. En la juventud se goza mucho porque se tienen ilusiones; luego se van perdiendo con los años. ¿ Y el amor también es básicamente recordado como una experiencia de juventud, Fernando? Sí, pero no se deja nunca de amar, eso es independiente de la edad. En su poesía el amor no es nunca, o casi nunca, plenitud, sino más bien ausencia y añoranza... Sí, eso noto yo cuando releo de vez en cuando algún poema mío. Lo que hay mucho es una nostalgia del amor.
Y detrás de esa nostalgia ¿ hay el convencimiento de que el amor es necesariamente fugaz? ¿ De que lo que se ama es necesariamente lo imposible?
No. Yo diría que el amor es un sentimiento permanente en el hombre, que no es nada fugaz.
La atmósfera de sueño es muy importante en su poesía, Femando. ¿ Qué es lo que te interesa tanto en lo soñado? ¿ Tienen razón aquellos que le asocian con un universo surrealista? Me interesan los sueños porque creo se confunden mucho con la imaginación poética, con la poesía. Creo que van muy de la mano. Que sumergirse en la poesía es sumergirse en un mundo onírico, en un mundo imaginativo. Y sí, yo tengo mucha simpatía por el surrealismo, especialmente por su actitud, su ensayística, pero los poemas franceses surrealistas a mí no me gustaron del todo. Me parecen mejores los poetas españoles que estuvieron cerca del surrealismo, sin ser ellos surrealistas— digo Aleixandre, digo Cernuda, García Lorca—, que los surrealistas franceses. En el surrealismo francés, claro está, hay poetas extraordinarios, Eluard, Robert Desnos, pero yo me quedo con los poetas, no diría de lenguaje surrealista ni de inspiración surrealista, sino que tienen una aproximación con el surrealismo en habla