N º 154 Mayo de 2009
ISBN 0124-0854
N º 154 Mayo de 2009
Imaginación y oficio: Fernando Charry Lara
Por: Piedad Bonnett *
La entrevista a Fernando Charry Lara fue hecha en dos sesiones largas, en su cómodo apartamento bogotano, donde reina un orden impecable, y donde todo pareciera permanecer en el mismo lugar desde la muerte de su esposa, con quien el poeta estuvo casado durante muchos años. Los vecinos de la zona suelen ser testigos de los paseos consuetudinarios de este hombre pequeño y sólido a pesar de su edad, que vestido a la inglesa y con la cabeza cubierta siempre por una boina vasca o una elegante cachucha a cuadros, llega a veces cargado de bolsas del supermercado. En el rostro saludable, rosado, de Charry Lara, destaca su nariz aguileña, y sus ojos, pequeños pero vivísimos, transparentan la agudeza de su pensamiento, su ácido humor. La fina boca insinúa, en un leve gesto, una cierta dosis de escepticismo y desdén.
No es, sin embargo, Fernando Charry, un hombre amargo. Por los días en que lo entrevisté venía sufriendo las consecuencias de una torpeza médica que le inhabilitó casi enteramente su brazo derecho. El poeta se lamentaba de aquel hecho con una mezcla de humor negro y resignación que excluía el resentimiento o la acritud. Sus relatos, sazonados con toda clase de pintorescos detalles divertidísimos o con prolijos datos de erudito, revelan una memoria sorprendente; pero fácilmente escapa de lo anecdótico con juicios críticos que revelan sus sólidos criterios y puntos de vista claros, originales y contundentes. Este bogotano integral, cuyo lenguaje está salpicado de expresiones y modismos locales llenos de gracia, es un apasionado por la palabra precisa.
Charry, quien ejerció brillantemente la abogacía durante toda su vida, y que confiesa cuánto amó su oficio, se revela en su diálogo como un hombre político, en el sentido más original del término. Siendo serena su conversación y distanciada su mirada crítica, adivinamos que en este terreno no está exento de pasiones. De todos mis entrevistados fue el más reacio a hablar de su vida privada. Y, no obstante, se emocionó fácilmente al referirse a su nieto, y se notó conmovido al hablar de su soledad... […]
… Fernando. Hay un poema suyo que dice:“ He venido a cantar sobre la tierra las cosas que se olvidan o
se sueñan”. ¿ Podríamos tomar estos versos como una síntesis de su poética?