Agenda Cultural UdeA - Año 2009 DICIEMBRE | 页面 29

ISBN 0124-0854
N º 161 Diciembre 2009
Se precipitó fuera de la habitación, con los ojos de par en par. Bang. Bang. Bang.— Buddy, ¿ qué diablos crees que estás haciendo? Bang. Bang. Bang.— ¡ Para eso de una vez! Me reí.— Mira, papá. Mira cuántas cosas maravillosas me ha traído Papá Noel. Más calmado, entró en el salón y me abrazó.— ¿ Te gusta lo que te ha traído Papá Noel?
Le sonreí. Él me sonrió. Fue un largo momento de ternura que se rompió cuando dije:— Sí, papá, pero ¿ qué me vas a regalar tú?
Su sonrisa se esfumó. Sus ojos se entrecerraron con suspicacia; podía leerse en su cara la sospecha de que yo le había tendido una trampa. Pero entonces se sonrojó, como si se avergonzara de pensar en lo que estaba pensando. Palmeó mi cabeza, carraspeo y dijo:
— Bueno, había pensado que era mejor esperar y dejar que eligieras algo que desearas realmente. ¿ Hay algo que quieras muy particularmente?
Le recordé el avión que habíamos visto en la tienda de juguetes de Canal Street. Su rostro asintió. Oh, sí, recordaba el avión y cuán caro era. La cuestión es que, al día siguiente, yo ya estaba sentado en el avión, soñando que me elevaba hacia el cielo, cuando mi padre rellenó un talón para el feliz vendedor. Habíamos hablado de cómo se transportaría el avión hasta Alabama, pero me mostré firme, insistí en que tenía que ir conmigo en el autobús que tomaba a las dos de aquella misma tarde. El vendedor lo solucionó llamando a la compañía de autobuses, que dijo que podrían arreglarlo con facilidad.
Pero todavía no me había librado de Nueva Orleans. El problema ahora era una gran petaca de“ Moonshine”; puede que fuera por mi partida, pero el hecho es que mi padre había estado dándole al trago todo el día y, camino de la estación, me asustó al cogerme de las muñecas y susurrarme con amargura: