ISBN 0124-0854
N º 148 Octubre 2008 difusión nos ha llevado a visitar y conversar con cada equipo líder de la vida académica de la Universidad, inicialmente en las sedes de Medellín y próximamente en todas las regiones del departamento. Y, ¿ acerca de qué venimos hablando? En lo fundamental, de la inserción de la cultura en una visión estratégica del desarrollo y de los horizontes que se abren a cada disciplina o campo particular cuando la cultura es considerada e incorporada desde la perspectiva y el enfoque de cada espacio académico; en otros términos, ha sido una invitación a múltiples lecturas de un mismo documento, situación que arroja, por todas partes, un panorama previsible: la cultura y lo cultural se convierten en espacios de construcción propia cuando se traducen a un lenguaje que expresa los problemas de la identidad de las profesiones y las disciplinas, los logros pero también las dificultades de la incorporación de las tecnologías de la información y de la comunicación a los procesos formativos y de investigación, las crisis de interlocución en términos de las distancias generacionales percibidas entre docentes veteranos y nuevos, y entre docentes encapsulados en la investigación y estudiantes proyectados hacia virtualidades precarias.
Una exploración 1 reciente permitió constatar que frente a las fronteras y las aduanas que marcan las distinciones y los territorios del
conocimiento, o las trilladas oposiciones binarias entre científicos y humanistas, científicos y artistas, ciencias exactas y“ las demás”, ciencias naturales y sociales, es hora de abandonar ese terreno y esas taxonomías para que comencemos a mirarnos bajo otras perspectivas. Una certeza se impone, y es que no existen hoy en día territorios blindados e impenetrables a los cuales diversas disciplinas no se hayan atrevido a incursionar o a tomar prestados conceptos y métodos otrora inexpugnables.
Este viaje hacia el interior de la academia ha
puesto de presente unas formas particulares de“ malestar en la cultura”, que se transforman en iniciativas de enorme valor, en la medida en que reconocen que lo que acontece y se percibe como preocupación a través de diversos signos de la cotidianidad, debe ser dicho y asumido positivamente en algún lugar de la institución, de modo que sea ella misma, desde las posibilidades intrínsecas de la Universidad para pensarse y