Agenda Cultural UdeA - Año 2008 NOVIEMBRE | Page 28

ISBN 0124-0854
N º 149 Noviembre de 2008 aquellos que se acogen a este campo de análisis; llaman la atención sobre el peligro de quedarse fascinados por el mundo coherente y puro de las ideas, o de dejarse atrapar por las inconsistencias del mundo de los mortales; es, en resumen, un llamado al conocimiento y un retorno a la acción política con todo y lo azaroso que eso pueda llegar a ser. Pero, además de fundar el orden de la política, la forma del Estado, el sentido de la ley y el de la ciudadanía, el mito logra también establecer distinciones, espacios y clasificaciones, traza líneas de separación y ámbitos distintos para las diversas actividades del quehacer humano, separando, por primera vez en la historia, el mundo privado e intimo, llamado también Oikos, del espacio público o Polis, que es precisamente el que atañe a las relaciones políticas entre los sujetos de la acción.
La nueva Polis, aquella fundada por la acción de los hombres en sociedad y regida por la ley, es algo más que una ciudad formada por una aglomeración de viviendas y de seres que se encuentran en el mercado para vender y comprar, la Polis es un espacio habitado con un centro real y simbólico desde el cual se dirige la vida colectiva de los ciudadanos. Existe un espacio periférico para vivir, crecer, reproducirse e intercambiar productos y servicios; este es el espacio de lo privado, y un ámbito para la acción política separado del primero, opuesto a él y que se desarrolla
en el centro, en el ágora o plaza pública donde se reúnen los ciudadanos para deliberar sobre los asuntos que les son comunes y que les atañen a todos.
Esta primera distinción entre lo público y lo privado es la que traza los primeros rasgos del orden político, su ámbito de despliegue, su sentido, sus propósitos diferenciados y los asuntos de los cuales debería ocuparse el saber sobre la política. Mas el parteaguas de ambos mundos opuestos es precisamente la Ley. Según Hannah Arendt, en la antigüedad griega la ley no era una serie de asuntos permitidos y prohibidos, tal como la conocemos hoy; era algo así como una valla, una muralla, una línea divisoria, una frontera entre los que estaban adentro y los que estaban afuera, y estar dentro de la ley era estar en la Polis, dentro del orden construido, pertenecer a su espíritu y actuar en consecuencia como ciudadanos 1.
Los desarrollos posteriores de la filosofía y de la ciencia política han formulado nuevas propuestas de distinción, han enfatizado en la necesidad de ampliar el ágora, de darles entrada a los excluidos, de universalizar derechos y libertades, o de reconocer diferencias, han indagado sobre los fundamentos de la legitimidad de los gobernantes y sobre las razones éticas y políticas de la obligación de obedecerles,