ISBN 0124-0854
N º 143 Mayo 2008 creativo en solitario había quedado tan superada como la idea de la obra de arte original y única. Significativamente pronto se puso de manifiesto que el valor y el aura de la obra de arte no dependían en absoluto de su naturaleza de pieza única, sino de otros criterios que emanaban del mundo del arte institucionalizado.
En gran medida, la relativamente poco problemática integración de la vanguardia a los mecanismos del mercado del arte y su rápida incorporación a las instituciones de las artes visuales fueron las que hicieron que artistas como Daniel Buren, Hans Haacke y Michael Asher dirigiesen su atención a la crítica del contexto institucional del arte. Al mismo tiempo, toda una serie de creadores adhirió a una conceptualización general de su trabajo. Como resultado, surgió un arte que a menudo renunciaba a la creación de un objeto vendible y se presentaba en una forma desmaterializada o puramente ideal. Hacia finales de la década de 1960, el discurso sobre el objeto había agotado ya todo su potencial crítico y se había convertido, para muchos de los jóvenes artistas, en parte del establishment. Con movimientos como el process art, el land art, el body art, el arte de la performance y el arte conceptual, toda una generación de jóvenes artistas superó el arte minimalista para plantearse cuestiones ignoradas por él. Sin embargo, ese avance sólo fue posible gracias a las condiciones creadas por esa corriente: la ruptura con el
formalismo de la modernidad puso de manifiesto el reconocimiento de la convencionalidad del arte. Así, el ámbito artístico no se podía limitar de forma normativa y la práctica recibía nuevas posibilidades de expansión. Pero esa situación de apertura, que hoy damos por supuesta, tuvo que ganarse con mucho esfuerzo en el panorama artístico de los años sesenta. Por todo ello, el arte minimalista debe ser entendido como un paso decisivo en el proceso de liberalización del arte en general, de cuyas consecuencias nos beneficiamos hasta hoy.
Texto tomado, con adaptaciones, del libro de Daniel Marzona Arte Minimalista, Alemania, Taschen, 2004. Marzon estudió Historia del arte y filosofía en la Universidad del Ruhr( Alemania) y ha trabajado como conservador en el P. S. 1 Contemporary Art Center de Nueva York.