ISBN 0124-0854
N º 143 Mayo 2008 en parte abstracta, en parte figurativa de movimientos como el expresionismo abstracto y la llamada“ abstracción postpictórica”.
El desconcierto que inspiraron esos objetos de apariencia insignificante se reflejó ya en el gran número de denominaciones que la crítica usó para etiquetarlos. ABC Art, Cool Art, Rejective Art, Primary Structures y Literalist Art fueron algunas de las expresiones que trataron de definir la nueva tendencia, difícilmente inteligible, del arte americano. Finalmente se impuso la expresión Minimal Art, usada por primera vez en 1965 por el filósofo del arte Richard Wollheim como título de uno de sus ensayos. Resulta sin embargo paradójico que ese escrito, en el que Wollheim exponía la tesis de que el contenido artístico de muchas obras se había ido minimizando a lo largo de los cincuenta años anteriores, no mencionara a ninguno de los artistas a los que el concepto haría referencia después. El análisis del filósofo se ocupaba más bien de los neodadaístas, con Ad Reinhardt a la cabeza y, sobre todo, de los ready-made de Marcel Duchamp.
A diferencia del concepto general de minimalismo que describe las correspondientes tendencias en la danza, la música, la literatura, la pintura y la escultura, la denominación de arte minimalista se suele restringir a las artes visuales.
La pintura tuvo un papel precursor en el desarrollo del arte minimalista; su gran aportación fue la polémica sobre el estatus de la abstracción en el ámbito de los objetos tridimensionales( algunos artistas se aferraban al concepto de la escultura). Pero aunque hubo posiciones pictóricas cercanas al arte minimalista( Jo Baer, Robert Mangold, Agnes Martin y Robert Ryman entre otros), desde una perspectiva histórica, el movimiento fue una tendencia programática que transcendió a la pintura.
En un sentido estricto, el concepto de arte minimalista sólo acoge los objetos, esculturas e instalaciones de cinco artistas: Carl Andre, Dan Flavin, Donald Judd, Sol LeWitt y Robert Morris. El discurso de esa corriente, sólo posteriormente conocida como arte minimalista, emanó en gran parte del análisis de las obras de los autores mencionados; por otro lado, los propios artistas, sobre todo Donald Judd y Robert Morris, crearon y determinaron activamente desde el principio el fundamento teórico con sus escritos.
Parece ser significativo el hecho de que ninguno de los autores arriba mencionados se declarara nunca conforme con que su obra se etiquetara como arte minimalista. Por ello no resulta sorprendente la ausencia de una definición satisfactoria de lo que se entiende bajo ese concepto desde el punto de vista teórico y estético.