Agenda Cultural UdeA - Año 2008 JULIO | Page 20

ISBN 0124-0854
N º 145 Julio 2008

Pequeñas y grandes cosas de la política

Fabio Humberto Giraldo Jiménez
Si la teoría política clásica moderna se ocupó de la justificación del Estado y de la mejor forma de gobierno, las más altruistas de las actuales ayunan por la mejor forma de sociedad y hacen vigilia por los gobernantes y los políticos, sobre todo porque la política de los políticos ya no ronda los parlamentos sino los juzgados y las cortes. Por eso hay que recuperar la política. En las sociedades contemporáneas es cada vez más necesario ocuparse de la gobernabilidad de la sociedad en la que el Estado es un actor que para muchos debería ser el principal y para otros un jarrón de sala. El actual y crucial problema de la política es el de la gobernabilidad o la ingobernabilidad en relación con el superávit de demandas de una sociedad efervescente frente a un Estado deficitario, y que lo es no sólo por incapacidad real ante el volumen de
demandas sociales, sino también, y principalmente, porque el Estado moderno y la sociedad internacional de Estados han sido cooptados para satisfacer demandas particulares privilegiadas. Y además, hoy sabemos que en la planeación de las acciones públicas se juega la mayor o menor democracia.
Por ello, invocar grandes fines clásicos de la política como la Razón de Estado con eufemismos tales como la salvación de la patria o su refundación, es aplicar en el presente teorías del gobierno y del Estado que fueron adecuadas a los orígenes del Estado moderno. Cuando se alude a“ los intereses superiores de la patria”, por ejemplo, se hacen vigentes el realismo político de Maquiavelo, la teoría de la excepción de Bodino o la superación de una