ISBN 0124-0854
N º 145 Julio 2008 producir ganancia en la venta de la invención sin importar que quienes efectivamente los necesitan estén en la miseria y mueran por no poder pagar el precio.
Del lado del consumidor, la constante adquisición de bienes y servicios supera la satisfacción de las necesidades básicas y pasa a convertirse en una cuestión de distinción, reconocimiento y prestigio. Este tipo de comprador debe consumir opulentamente, al punto que, al decir de Manfred Max Neef, el tener comienza a sustituir al ser. La posesión compulsiva de las mercancías, más que mejorar la calidad de vida, termina por convertirse en un canon social: aceptación del consumidor y rechazo del pobre. En el mundo del productor eficiente y del consumidor opulento, el pobre y la pobreza constituyen una vergüenza, un drama y una carga personal. Cada persona es responsable de su propia vida y también de su propia suerte, cada quien tendrá que valerse por sí mismo para lograr la manera de ganarse la vida. perdedor, de ahí que riñan entre sí los conceptos competencia y solidaridad. La sociedad del productor eficiente y el consumidor opulento está basada en la ética del mercado, en sus valores, y son estos valores los que algunos gobernantes y miembros del sector privado esperan que se sigan consolidando en el mundo y, por supuesto, en América Latina y en el cuerpo y la vida de la juventud de este continente para que, en veinte años, aproximadamente, exista un mercado de las Américas. Pero entonces, ¿ qué será de la vida de los jóvenes que pierdan en la competencia de mercado?
Adrián Restrepo Parra es Investigador del
Instituto de Estudios Políticos de la Universidad de Antioquia. Escribió este artículo especialmente para la Agenda
Cultural.
Resta señalar que toda competencia, como ha indicado Franz Hinkelammert en su vasta obra, implica perdedores. No puede haber una competencia equilibrada, ni mucho menos algo similar a una competencia donde todos ganan, porque competencia es desequilibrio, conlleva perdedores. Toda competencia produce un ganador y un