ISBN 0124-0854
N º 145 Julio 2008
¿ Quién puede ser más creativo que un joven? Cierta disposición de los jóvenes a la aventura, al conocimiento del mundo y la vida, los faculta para ser exploradores y creativos. Esta disposición de los jóvenes para descubrir y crear el mundo es bastante apreciada por el sector privado. La posibilidad de triunfar en un mercado en competencia pasa necesariamente por la capacidad de innovación en conocimiento y tecnología. El sector privado sabe que los científicos de avanzada edad pueden ser sabios pero con una decreciente capacidad para innovar. El porvenir corresponde a los jóvenes, a los futuros innovadores y productores, a los capaces de conjugar creatividad, conocimiento y productividad.
En las relaciones de mercado no basta con producir eficientemente, como tendrán que hacerlo los jóvenes que quieran hacer empresa; también es necesario que exista un consumidor. Pero el consumidor no“ nace sino que se hace”, hay que formarlo. La producción de la mercancía está encadenada al potencial consumidor. Los estudios sobre mercados han mostrado que los consumidores adultos no son los más dispuestos a experimentar el cambio, a probar nuevos productos; pero los niños y los jóvenes sí. De allí que buena parte de la publicidad esté dirigida a esta población, y a la vez sean personas jóvenes o con estilo juvenil quienes realicen los comerciales. Los jóvenes son, tanto en la producción como en
el consumo, una población clave; ellos hacen parte de la disputa de los mercados, entran en la competencia.
La competencia seduce a muchas personas y lo hace porque ofrece al menos dos promesas: mejor calidad de los productos consumibles y un augurio de éxito al productor eficiente. Los jóvenes, y en especial aquellos empobrecidos que no conocieron el Estado social de derecho, observan en el mercado competitivo una oportunidad ― tal vez la única ― de darle un giro a su suerte. Convencidos de que con el mero esfuerzo individual pueden triunfar, algunos jóvenes toman parte en la competencia, disciernen las posibilidades de triunfo a partir del criterio de ganancia. Por ejemplo, la profesión, el trabajo y con quién relacionarse, serán decisiones basadas, en buena medida, en la racionalidad instrumental conducente a obtener ganancias.
En el caso del innovador, pensará en cuál invento tiene mercado potencial, cuál empresa puede comprarlo y patentarlo; y pensará que, si puede hacerlo todo él sólo, la ganancia será mayor. La pregunta por el acceso a la mercancía termina por ser una cuestión técnica, un asunto de precio. El joven productor, en ningún caso, pondrá en cuestión que quien desee o necesite la mercancía tendrá que pagar por ella. En el caso de los medicamentos, por ejemplo, vale