Agenda Cultural UdeA - Año 2008 JULIO | Page 11

ISBN 0124-0854
N º 145 Julio 2008
Estado mínimo( léase Estado de derecho), requiere de los jóvenes para autoreproducirse. La formación de los jóvenes en los valores del mercado, su incursión en este tipo de sociedad, permitirá asegurar relaciones sociales dinamizadas por la ganancia. Y estos mismos jóvenes, de sucumbir a las tentaciones del mercado, olvidarán que los derechos sociales y económicos y su efectivo cumplimiento son responsabilidad del Estado; de ese que otrora fuera llamado Estado social.
Para la consolidación del mercado no bastan las proyecciones matemáticas de la economía neoclásica; es imprescindible la configuración de prácticas sociales que concreten las dinámicas del mercado. Así, por ejemplo, la ganancia deja de referirse sólo al proceso económico y pasa, a la vez, a dar cuenta del estilo de vida de una sociedad. Parafraseando a Max Weber en su obra la Ética protestante y el espíritu del capitalismo, el concepto de ganancia deja de ser un mero enunciado económico usado en el precapitalismo para referirse en concreto a un avaro, y pasa a constituirse en la sociedad moderna en un concepto que abarca unas determinadas prácticas sociales, constituye unos patrones de comportamiento, un deber. La ganancia dice lo que puede y no puede hacerse, y por supuesto aplica castigo a quien desatiende el contenido de su mandato.
Como los mercados están íntimamente relacionados con las ganancias, son ellos los que crean las condiciones para que los capitales invertidos renten. Las economías actuales afirman que la ganancia está atada a la competencia, pues este mecanismo posibilita al cliente mercancías de calidad y con bajos precios. A la vez, si el productor compite con eficiencia, obtendrá ganancias por vender sus mercancías.
Las personas que aventuran su suerte en los mercados, asumen el reto de la competencia. Y para ganar, buscan incorporar valores nuevos a las mercancías, crear nuevas líneas de producción y, en últimas, establecer nuevos mercados. La competencia exige innovación; quien logra innovar genera valores agregados a las mercancías y a la vez constituye, muy seguramente, nuevos mercados; y quien obtiene ese resultado triunfa, logra mayores ganancias, a costa no sólo de bajar los costos de producción, que es importante, sino de las pérdidas de otros, porque la ganancia de uno es, casi siempre, la pérdida o quiebra del competidor. Para obtener tales resultados es muy importante vincular, por un lado, la innovación en los procesos de producción, y, por el otro, constituir amplios grupos de consumidores. En estos dos aspectos los jóvenes son una población vital: en la primera, participan en la producción; y en la segunda, en el consumo.