Agenda Cultural UdeA - Año 2007 NOVIEMBRE | Page 18

ISBN 0124-0854
N º 139 Diciembre de 2007
para una balanza que exporta poco café y está
Ángel Marcos, Alrededor del sueño, 2001
Pero pueden estar seguros los resentidos de que nadie les regala nada, y que a sus alegrías y tribulaciones suman una tenaz colombalgia( el dolor y, al mismo tiempo, la grata nostalgia de su tierra) que los acompaña día y noche. Muchos dejan hijos y cónyuge en Colombia, a la espera de documentación legal o dinero que les permitan traerlos. Otros ahorran para montar a su regreso un pequeño negocio, y no es raro que fracasen sin conseguirlo.
Casi todos se privan de jerez, de jamón y de muchas más cosas para mandar giros a Colombia, circunstancia que agradece la economía nacional. Más de 3.000 millones de dólares anuales representan una bendición
agotando su petróleo.
Es inevitable que surjan cuñas del mismo palo que ven mal a los colombianos del exterior. Colombia nunca fue nación de emigrantes y no está acostumbrada a esta característica cada vez más imperiosa del mundo globalizado. Pero ahora, con una diáspora que se calcula entre 2,5 y 4 millones, es indispensable que aprendamos a convivir con la realidad de un país emigrante. Podemos optar entre crear tensiones entre los que se van y los que se quedan, como intentan algunos. O más bien podemos optar por convertir a los emigrantes en una de las fortalezas de Colombia, como hicieron en su momento, por ejemplo, Italia e Israel. Nuestra Constitución