ISBN 0124-0854
N º 125 Septiembre de 2006 olvidar que cuando se busca construir“ un territorio con identidad propia”, un espacio y un tiempo donde respiren la pluralidad y la multiplicidad étnica, hay que dialogar siempre con aquellos que representan las minorías.
Ahora bien, ¿ qué es un territorio con identidad cultural propia? Es, en primer término, un territorio ajeno a la unicidad. En el caso de Antioquia, es enfrentarse a un relieve de múltiples rostros y múltiples creencias. Una suerte de torre de Babel que debe descifrarse a través del ejercicio diario del asombro y el respeto. Pero es, al mismo tiempo, enfrentarse a un territorio rasgado por múltiples heridas. Habitamos, es verdad, una maravillosa red de montañas, ríos y bosques esplendorosos.
Hemos construido, es verdad, unas coordenadas culturales que gustan definirse en los rótulos de la pujanza, la valentía, la picardía y la fertilidad. Pero, y esa es una de las caras de nuestro horror, también hemos trazado un mapa de la discordia humana. Celebramos con estruendoso triunfalismo los dichos identitarios, como aquel que dice“ pa’ atrás ni pa’ coger impulso”, creyendo que ese porvenir sólo debe tener forma de dinero y sometimiento al otro. Y la verdad es que hemos cogido también impulso para sembrar los territorios de Antioquia con una casi secular violencia. Añoramos la paz, y la cantamos en las músicas y la pedimos con fervor en nuestras oraciones cotidianas, pero hacemos la guerra con la ciega pasión de los
falsos filantropismos.
“ Antioquia |
en |
sus |
diversas |
voces”, |
por |
fortuna, |
es |
un |
plan |
que |
no |
ignora |
|
las |
realidades |
mentales del ser |
humano |
que |
habita |
este |