ISBN 0124-0854
N º 125 Septiembre de 2006
4. Acorde con lo anterior, la noción de territorio se enriquece. El Departamento se considera, por lo tanto, no sólo como un espacio físico con su diversidad geográfica, sino, sobre todo, como un territorio cultural diverso que todos los días se construye, con el valor de la dinámica cultural de sus habitantes que crean y reconocen y consolidan memorias como legados para futuras generaciones. definido varios campos, consonantes con el Plan Nacional de Cultura en el cual Antioquia también dejó oír de manera participativa sus diversas voces: el diálogo cultural, la creación y las memorias como fundamento del hecho cultural, y la participación, a los cuales se ha sumado el concepto de sostenibilidad, no como un agregado mecánico, sino articulado a una concepción de largo plazo para los proyectos educativos y culturales.
5. El diálogo cultural se plantea, no como un mecanismo, sino ante todo como una concepción y una práctica cultural a las cuales se hace urgente darles nuevos contenidos. Implica en realidad aceptar la diversidad de voces y reconocer que en esa diversidad el diálogo permite acuerdos y también, por qué no, desacuerdos, que deben ser tratados con el respeto que presuponen el ejercicio de la racionalidad, la ética y la estética, que permite captar y apreciar las diversas sensibilidades, coincidentes o diferentes, que enriquecen nuestro paisaje cultural.
6. No es gratuito que en la estructura del documento ― Antioquia en sus diversas voces ‖— Plan de Desarrollo Cultural de Antioquia 2006-2020— se hayan
7. Esta sostenibilidad no es un concepto ― funcionalista ‖; implica tener en cuenta las dinámicas sociales de un Departamento en el ámbito cultural de los nuevos contextos, de los retos de la inserción a la cultura nacional y mundial. Asimismo, lo que debe volverse un propósito, la necesidad de propiciar recursos, hacer seguimiento y evaluación, recontextualización y reformulación de las políticas culturales.
Con ese andamiaje del plan en los cuatro campos, con toda la sustentación teórica e histórica, con las estrategias y programas propuestos, se hace necesario que verdaderamente se materialice en hechos político-culturales. Si bien hemos desarrollado una metodología y una pedagogía en la formulación de políticas culturales, tenemos