ISBN 0124-0854
N º 125 Septiembre de 2006 generar circuitos consolidados de tipo nacional, regional e internacional, con importantes efectos sobre los imaginarios de país y de participación en la cultura-mundo. A su vez, lo local y la región ya no son unidades territoriales subordinadas sino protagonistas del desarrollo.
Tal como se formuló en el Plan Nacional de Cultura 2001-2010, y como síntesis de todas las transformaciones anotadas, la ciudadanía democrática cultural aparece como el espacio que integra la nueva concepción de la democracia y de la política: ciudadanía, como el ejercicio de los deberes y los derechos basado en el reconocimiento del potencial de cada sujeto para la construcción de lo público, como escenario de vidas en común; democrática, como la presencia y participación de los individuos, las comunidades y los pueblos en la toma de decisiones, en condiciones de equidad y pluralismo en los escenarios de poder, y lo cultural, como el espacio de la vida social en el cual cada sujeto es portador y productor de cultura desde la diversidad y particularidad de su experiencia individual y colectiva y la vitalidad de sus necesidades y proyectos de futuro. 4
El Plan Departamental de Cultura 2006-2020, ― Antioquia en sus diversas voces ‖, se inspira
en los siguientes principios generales del Plan Nacional de Cultura 2001 – 2010:
1. La construcción de una ciudadanía democrática cultural y plural con base en el reconocimiento de la dimensión cultural de los distintos agentes sociales.
2. La configuración de un proyecto colectivo de Nación como construcción permanente desde lo cultural.
3. El Estado como garante del reconocimiento y respeto por la diversidad cultural de los distintos actores, sectores y pueblos en la creación de lo público.
4. La conjunción de la creación y las memorias en la gestación de proyectos individuales y colectivos de presente y futuro.
5. La creación cultural individual y colectiva en condiciones de equidad, libertad y dignidad en la configuración del proyecto democrático de Nación.
6. La democratización de la creación cultural y de su circulación, goce y disfrute en los ámbitos locales, regionales, nacionales e internacionales.
7. El reconocimiento de los procesos socioculturales como punto de partida para el apoyo y estímulo a la producción y el consumo cultural que elimine discriminaciones y exclusiones.