Agenda Cultural UdeA - Año 2006 NOVIEMBRE | Page 36

ISBN 0124-0854
N º 127 Noviembre de 2006 dibujando la izquierda y viceversa, en gesto infinito. Esas manos están vistas desde arriba, como por una mirada omnipotente. ¿ Es acaso la del dibujante— la del creador— que ya terminó su tarea, y cuya mano podemos también intuir pero no ver? Si esto es así, no es imposible que la cadena se amplíe hasta el infinito, como lo sugiere Borges en ― Las ruinas circulares ‖, ― El Golem ‖, y el poema ― Ajedrez ‖:
Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿ Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
De polvo y tiempo y sueño y agonías?
Quizá las enormes paredes de piedra de las Cárceles y los laberintos de Kafka nos remitan a la noción de Tiempo, de jerarquía y poder, de dios, de destino. Para Borges éste último está determinado por las nociones de tiempo y espacio. En Escher es lo espacial lo que nos determina. En Subiendo y bajando aparece un gran edificio de reminiscencia antigua( como las cárceles de Piranesi o la Ciudad de los Inmortales) aunque de arquitectura imprecisa, visto desde una perspectiva aérea, como si un gran ojo— el de Gulliver— pudiera abarcarlo en su conjunto. En una especie de explanada una escalera que se muerde la cola rodea un abismo. Y por ella suben y bajan, en rito infinito e inútil, unos seres uniformes,
idénticos, ataviados de tal modo que no sabemos si son monjes o guerreros. No creemos sobreinterpretar cuando proponemos que ese hombrecillo de Escher, que a veces se aparta del conjunto y aparece atrozmente solitario en una terraza o sentado en una escalera, representa al Hombre, a la especie. Como los diminutos habitantes de las Cárceles, no tienen rasgo de identidad ninguna, nada que los haga particulares, identificables. Ya en un esfuerzo por reducir a sus personajes a meros arquetipos, donde para nada importa la caracterización sicológica, Kafka redujo el nombre de sus personajes hasta el límite: José K, K, el agrimensor. Le interesaba hacerlo, porque el problema del que se ocupa es de orden metafísico: el de la falta de sentido en un mundo laberíntico y complejo. El desdibujamiento de la personalidad, la puesta en entredicho de la noción de identidad, la ― superstición del yo ‖, son temas que parecieran adquirir importancia en la obra de los autores mencionados; y en Borges van a concretarse en el planteamiento de que la originalidad no existe: nos expresamos con palabras de otro, y por tanto, con ideas de otros. No hay nada nuevo sobre la tierra.
El mundo en el que viven los personajes de Escher y Borges no es otro que el mundo moderno, del cual ha desaparecido la noción de centro, y en el que se ha relativizado la de verdad. ¿ Dónde es arriba y dónde abajo en el