Agenda Cultural UdeA - Año 2006 NOVIEMBRE | Page 35

ISBN 0124-0854
N º 127 Noviembre de 2006
alguna, sino que sugieren un origen absurdo y una falta de sentido que nos estremece. En las
Cárceles, como señaló Margarita Yourcenar en un ensayo, no es la opresión la que se representa, de acuerdo con la idea generalizada de cárcel, sino una infinitud que resulta aterradora, pues nos remite a la idea del mundo entero como una prisión. En la cuentística de Borges abundan los espacios similares, como aquella Ciudad de los Inmortales, cuya arquitectura ― carecía de fin ‖, y que el narrador compara, a falta de palabras precisas, con ― un cuerpo de tigre o de toro, en el que pulularan monstruosamente, conjugados y odiándose, dientes, órganos y cabezas …‖; o la Biblioteca de Babel, de ― infatigables escaleras ‖, tan simétrica y absurda a la vez que ― sólo puede ser obra de un dios ‖.
Muchas de las obras de Escher nos remiten también a estructuras absurdas, que derivan en la práctica en lo que podemos llamar imágenes imposibles. Es el caso de Relatividad, litografía del 53, o Arriba y abajo, del 47, o la conocidísima Subiendo y bajando. En ellos el pintor crea espacios que, o se multiplican como en un juego de espejos que al no saberse dónde comienza ni dónde acaba conduce a la noción de infinito, o se convierten en trampas absurdas, pues, al seguir el modelo de la cinta de Moebius, llevan a quienes los recorren a una especie de eterno retorno sobre sus pasos que remite al mito de Sísifo.
Quién haya leído hasta aquí no habrá podido evitar pensar de inmediato en los espacios kafkianos, que de forma idéntica sugieren sistemas en los que el hombre está atrapado hasta límites de absurdo. No se equivoca Borges cuando dice que la escritura del checo muestra ―… la insoportable y trágica soledad de quien carece de un lugar, siquiera humildísimo, en el orden del universo ‖. También Borges y Escher, como Kafka, nos remiten a la noción de un orden que no comprendemos. Por encima del hombre pareciera adivinarse un alguien o un algo que rige nuestras vidas. O tal vez un atroz mecanismo ciego. En Manos dibujando, por ejemplo, se representa la mano derecha