Agenda Cultural UdeA - Año 2006 NOVIEMBRE | Page 37

ISBN 0124-0854
N º 127 Noviembre de 2006 cuadro Relatividad de Escher? ¿ Qué es verdad y qué es reflejo en Espejo mágico? ¿ Son ángeles y demonios anverso y reverso de lo mismo, como lo sugiere Ángeles y demonios? ¿ Qué tan distintos son el laberinto de tiempo de ― El jardín de senderos que se bifurcan ‖ y el desierto de ― Los dos reyes y los dos laberintos ‖ al que nadie llamaría en sana lógica laberinto? ¿ Y cuánto se justifica el duelo que sostuvieron en vida Aureliano y Juan de Panonia, émulo el uno del otro, si, al morir, ― Aureliano supo que para la insondable divinidad, él y Juan de Panonia( el ortodoxo y el hereje, el aborrecedor y el aborrecido, el acusador y la víctima) formaban una sola persona ‖?
Tanto Escher como Borges se apoyan en una realidad dual, que es la que permite el juego de reflejos y, por ende, la reflexión sobre lo engañoso de la realidad. A menudo lo que hace Escher es mostrar cómo elementos distintos se funden para luego trocarse: el día en noche, el pez en pájaro, el hombre joven en viejo. Para el artista holandés la realidad no es una sola, sino algo mutante, cambiante, finalmente inaprensible.
Cada uno de sus cuadros, además, como lo señaló su amigo el crítico Bruno Ernst,
encierra una reflexión implícita sobre el arte de dibujar, sobre la ingenuidad de la mimesis, en fin, sobre los lenguajes con los cuales trabaja. Aunque alguna vez dijo: ―… no otra cosa que asombro es lo que intento suscitar en el ánimo de los espectadores ‖, es indudable que sus obras van más allá – tal vez superando sus propias intenciones-.
Borges, por su parte, también apela a menudo a lo binario para construir sus ficciones. Muchas veces sus cuentos vienen en dos versiones, anverso y reverso de un mismo problema. Es el caso de ― La biblioteca de Babel ‖ y ― La lotería en Babilonia ‖. O un personaje se convierte en su enemigo, como en ― La forma de la espada ‖, o se justifica por otro como en ― El duelo ‖. Uno de sus textos se llama, significativamente, ― El otro, el mismo ‖, y otro ― Borges y yo ‖. Como Escher, Borges reflexiona permanentemente, en forma expresa o sugerida, sobre su material de trabajo: el lenguaje. Sobre el abismo entre la palabra y la cosa, y entre la cosa y la idea, como lo ilustran bien sus poemas ― La rosa ‖ y ― El otro tigre ‖, entre otros.
Tanto Borges como Escher lo que hacen es plantearse qué tan real es la realidad, y en qué medida da cuenta de ella el arte. En un mundo que la razón pareciera no poder desentrañar totalmente, el dibujo, la pintura, la poesía, el cuento— es decir, el lenguaje simbólico— se constituyen en su mejor representación. Sin