Agenda Cultural UdeA - Año 2006 NOVIEMBRE | Page 26

ISBN 0124-0854
N º 127 Noviembre de 2006

Otra epifanía de Borges

* Por Jerson Passos
“ El amor suele ser un convenio tácito cuyas partes se comprometen a hallarse indispensables y milagrosas”. Así empieza un prólogo de Borges escrito en 1945 sobre la correspondencia epistolar que sostuvo George Sand con Alfred Musset y que no fue incluido después entre sus obras. La historia personal de Borges, como la de cualquier hombre, se puede perder en mitologías, en conjeturas. En el decurso de sus años, buscó en los libros la belleza y el amor; también la incertidumbre. Su voz nos habló más del amor a los libros que a las mujeres, salvo unos tantos poemas donde se duele, antes que celebrar, del amor de una mujer. Éste poema de su libro El otro, el mismo, es testigo:
Ya no seré feliz. Tal vez no importa. Hay tantas otras cosas en el mundo;
Un instante cualquiera es más profundo Y diverso que el mar. La vida es corta Y aunque las horas son tan largas, una Oscura maravilla nos acecha, La muerte, ese otro mar, esa otra flecha Que nos libra del sol y de la luna Y del amor. La dicha que me diste Y me quitaste debe ser borrada; Lo que era todo tiene que ser nada. Sólo me queda el goce de estar triste, Esa vana costumbre que me inclina Al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.
Los más de cien prólogos que redactó felizmente y a favor de nuestra dicha, no se reducen a los contenidos en dos volúmenes: Prólogos con un prólogo de prólogos,( Buenos Aires, Torres Agüero editor, 1975, 174 p.) y su Biblioteca personal( Buenos Aires, Alianza Editorial, 1988, 132 p.) Parece haber más entre las muchas páginas que Borges nos legó y que por cierto no se registran.