ISBN 0124-0854
N º 119 Marzo de 2006
Música para la comunidad
( Fragmento)
Por Daniel J. Boorstin
Leopold Mozart describió a su hijo, Wolfgang Amadeus, como el“ milagro que Dios permitió que naciera en Salzburgo”. No había mejor lugar que Salzburgo, en Austria, para que pudiera nacer un prodigio musical en 1756. Tampoco podría haber existido un padre más eficaz para ese prodigio. Leopold Mozart, competente violinista y autor de un famoso tratado sobre la interpretación del violín, era lo bastante experto como para distinguir el genio de su hijo y al mismo tiempo lo bastante perspicaz y humilde como para dedicarse por completo a cultivar ese genio. Su naturaleza dominante inhibiría
tristemente la personalidad de Wolfgang, pero enriquecería su talento y el sentido de su misión en la vida. Leopold, que era también compositor, abandonó esa actividad en deferencia a la precocidad de su hijo. Después de la primera aparición en público de Wolfgang en la Universidad
de Salzburgo, en 1762, su padre comenzó una serie incesante de giras, exhibiendo al niño y a su precoz aunque menos dotada hermana, Nannerl( que había