Agenda Cultural UdeA - Año 2006 MARZO | Page 20

ISBN 0124-0854
N º 119 Marzo de 2006 vividas y la otra diez años menos. Mientras en Mannheim coquetea con Rose Cannabich o hace un guiño a Gustl [ Elisabeth Augusta( II),( 1752-1794)] Wendling, no es más que exuberancia natural. Aun en los momentos de más profunda angustia, Mozart conservó su buen humor, su carácter jocundo y el ardor del trabajo, aun en esos momentos de fiera premura, cuando surgen en generosa cantidad sonatas, conciertos y obras vocales.
El 28 de agosto de 1799, Constanze, la esposa, escribió a la casa editora Breitkopf und Härtel donde se estaba preparando una“ Lebensbeschreibung Mozarts”( Epistolario de Mozart):“ Hasta las cartas a la prima, decididamente de mal gusto, pero muy ingeniosas, merecen ser mencionadas, aunque sin duda no merecen ser publicadas íntegramente”. Y agrega:“ Espero que no hagan publicar absolutamente nada sin antes dármelo a leer”.
Esta misma digna señora de Mozart, que andaba muy ocupada de sus propios asuntos en los días en que murió su marido, y por cuyo desinterés y falta de
preocupación quedó su cadáver en un lejano cementerio, pero que preguntaría por su ubicación a los seis meses cuando ya no fue posible situarlo. Y qué decir del señor George Nikolaus Nissen que pretendió escribir una primera biografía de Mozart mientras convivía con su viuda, a la que dio muchos meses después la condición de esposa, fue responsable de la destrucción de muchas cartas y la desfiguración de otras, haciéndolas ilegibles, e incomprensibles en muchos pasajes.
Constanze destruyó muchas cartas que le dirigió su marido, que ya tenía sobrado motivo para dudar de su lealtad. Destruyó también las cartas de su suegro, Leopold, donde se refería a ella en términos poco comedidos. Todos estos sacrilegios contra la historia sólo tenían el propósito de desfigurar la imagen de Mozart. Se pretendía completar“ una imagen de hombre – niño” extraña mezcla de claro espíritu apolíneo, naturaleza sencilla e inocente y luminoso hijo de las musas. Stephan Zweig, que poseía los