ISBN 0124-0854
N º 118 Febrero de 2006
Peripecias de las bibliotecas
Por Alberto Ruano Miranda
“ El mundo, según Mallarmé, existe para un libro; o, según Bloy, somos versículos o palabras o letras de un libro mágico, y ese libro incesante es lo único que existe en el mundo: es, mejor dicho, el mundo”
― El culto de los libros ‖ de Jorge Luis Borges
Nos enseña Zarathustra— criatura de Nieztsche— que el amor a los libros, como las otras clases de amor, puede entrañar cierta dosis de locura. Delirios refinados o desenfrenos, visiones apocalípticas o, por el contrario, universos de literatura absoluta se han asociado irremediablemente a las lecturas y a la escritura de los libros. No fue por una razón diferente a ese apasionamiento
inmoderado que Apolodoro, autor de Biblioteca pudo insertar un epígrafe elocuente al comienzo de su obra. La inscripción no carece de gracia y, sobre todo, de un risueño candor: La sucesión de los tiempos la podrás