Agenda Cultural UdeA - Año 2006 FEBRERO | Page 34

ISBN 0124-0854
N º 118 Febrero de 2006 cambiado el contexto de telecomunicaciones en que ahora se realiza esta mediación. Por esta razón, nuestro gran reto es salir al encuentro del usuario en esta nueva situación, imaginando alternativas de funcionamiento a nuestro papel mediador.
Tanto los procesos técnicos como los servicios se ven profundamente afectados por la vida en red telemática, hasta el punto de que tanto el servicio de adquisiciones como el de préstamo tienen que ser a veces servicio de referencia. Es decir, el peso está en dar información, pero no la información de nuestros catálogos o de nuestras bibliotecas, sino la información de la red. Así pues, nuestra tarea radicará más bien en organizar el conocimiento impreso y el conocimiento electrónico a través de la gran puerta de entrada a la referencia, que es la página web. Esto implicará cubrir aspectos importantes, como son: generar una buena estructura clara y simple, perfectamente comprensible para el usuario. Además esta organización del conocimiento debe ser fruto de un proceso de filtración y selección muy atinado en las distintas áreas del conocimiento. La información en la red es infinita, lo que suele abrumar al usuario. Pero no siempre esa información es de calidad ni pertinente. Por eso es cada vez más importante que el bibliotecario sea un buen especialista en el área de conocimiento en la que está trabajando. Porque, además, el bibliotecario
debe crear metainformación, es decir, información sobre la información, bien por medio de boletines electrónicos o por comunicación oral. Pero, en cualquier lenguaje, el bibliotecario debe ser capaz de tener un criterio valorativo sobre los contenidos de esa información.
Finalmente, y como consecuencia de todo lo anterior, debemos reflexionar sobre el nuevo perfil del bibliotecario. Necesitamos bibliotecarios competentes, bien formados no sólo en las técnicas de la profesión, sino especializados en las pertinentes áreas del conocimiento de sus bibliotecas. Pero, sobre todo, bibliotecarios que amen los libros. Bibliotecarios que sean capaces de imaginar y crear, que sigan creyendo que la gran biblioteca universal aún sigue siendo posible a través de la red y que sigan sintiendo que, aunque todo haya cambiado, los sueños de la humanidad son eternos, que siempre buscaremos el saber universal, es decir, que estén convencidos de que siempre estuvimos en Alejandría.
* Julia García Maza. Jefe de Servicios de salas generales de la Biblioteca Nacional, España. Este artículo fue publicado en la Revista Interamericana de Bibliotecología, Vol. 20, num. 2, julio-diciembre de 1997. Publicación autorizada para la Agenda Cultural.