ISBN 0124-0854
N º 118 Febrero de 2006
Como consecuencia de lo anterior, se produce un nuevo referente para nuestra ubicación. Se trata de la cooperación. En la era de la globalización, ya nadie puede investigar solo. La investigación y la ciencia han adquirido dimensiones planetarias. Como dije antes, coordinar acciones y compartir recursos son las líneas que marcan la investigación. Las bibliotecas también deben autopercibirse dentro de las coordenadas cooperativas. Romper hábitos de trabajo caracterizados por un fuerte individualismo ha sido un desafío para los bibliotecarios, aunque afortunadamente ya los estamos empezando a vencer. Ya no podemos autopercibirnos como bibliotecarios de nuestra biblioteca física, sino de una biblioteca virtual que tenemos que ser capaces de poner al alcance de nuestros usuarios. Esto implica pensar la biblioteca de otra manera, sabiendo que como ya no es posible tener todos los libros deseados, hay que coordinar las políticas de adquisiciones con bibliotecas similares temáticamente. Como contrapartida, hay que dedicar un enorme esfuerzo a potenciar un servicio ágil y eficaz de préstamo interbibliotecario.
La tercera coordenada básica de nuestra autopercepción viene dada por el reto tecnológico. Durante los últimos años, las bibliotecas y los bibliotecarios hemos tenido que aprender a adiestrarnos en la utilización de las TIC( Tecnologías de la Información y la Comunicación), hemos tenido que informatizar nuestros fondos y hemos tenido que renovar nuestros sistemas. Esta primera
etapa ya está cubierta y ahora el desafío está en ese día después de las tecnologías, que está produciendo tantos cambios en todos los ámbitos de nuestras vidas, como ya dije antes. Aún nos falta aparato crítico pata interpretar esa nueva realidad, pero ya empiezan a producirse los primeros atisbos de reflexión. El dato más relevante es el cambio que se ha producido en el paradigma de la comunicación. Hasta ahora, las bibliotecas eran depositarias de la información y, como proveedoras de la misma, marcaban unas pautas a las que el usuario tenía que someterse. Pero ahora cada vez son más los usuarios que tienen acceso a Internet desde sus propios ordenadores y, en consecuencia, son capaces de buscar la información. Nuestro papel de oráculo de Delfos ha llegado a su fin. Esta tercera coordenada nos lleva directamente a lo que he señalado como nuestra segunda línea de reflexión. Si nuestros usuarios son autosuficientes, o lo serán en un futuro próximo, ¿ cómo debemos enfocar nuestro quehacer como mediadores del conocimiento?
Podemos decir que el papel mediador de las bibliotecas ha consistido siempre en ofrecer una“ ventana” a través de la cual el usuario pudiera saber qué es lo que podía encontrar( esa ventana estaba formada por varios ingredientes: desde los paneles informativos y la señalización, hasta el catálogo y los anaqueles con los libros), en recibir la petición de información y en satisfacerla. Básicamente, esta dinámica no ha cambiado, pero sí ha