ISBN 0124-0854
N º 124 Agosto de 2006 e) El modelo de sociedad excluyente implementado por el gobierno en contra del otro partido, nos llevó de las Repúblicas conservadoras y liberales a la violencia de los cuarenta y cincuenta y, paradójicamente, a que la esperanza de vida promedio de los mestizos, grupo mayoritario de la población, pasara de los 60 años. Aplicado el mismo modelo al desarrollo, el crecimiento capitalista, en lugar de ampliar las élites dando lugar a nuevos ricos, las drenaba con el conflicto partidista. El sector productivo empezó a ceder espacio a una pequeña, pero creciente clase media urbana.
f) El Bogotazo, que siguió al asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, sacó de control el orden público, y las élites confluyeron en apoyar posteriormente el golpe de Estado del General Rojas Pinilla, con el fin de parar el desangre salido de madre. Pero cuando la fuerza de los hechos políticos empezó a mostrar la realización nacional de un socialismo peronista, las mismas fuerzas políticas confluyeron en el golpe de opinión de 1957 y el plebiscito constitucional de 1958. La adscripción política de liberales y conservadores dejó de ser motivo de la guerra del gobierno contra los sectores excluidos y disidentes para ser reemplazada por otras— comunistas, socialistas, sindicalistas, defensores de derechos humanos o terroristas—. Se universalizó el censo electoral con el voto de las mujeres y los
mayores; y con el Frente Nacional se diseñó un Estado ineficiente, a más de bizarramente excluyente.
g) Después de modernizar y racionalizar la organización estatal con la Reforma de 1968, la Carta Política del país agrario se fue apartando de la cotidianidad y de las necesidades de la industrialización en las siete principales ciudades; una vez éstas reunieron a las dos terceras partes de la población total, la inflexibilidad de la organización política normativa era insostenible. Se resolvió esa tensión del sistema con la aprobación de la séptima papeleta, y con la expedición de la Carta de 1991 por la Asamblea Nacional Constituyente, más participativa e incluyente posible.
El núcleo crítico de realización de los fines sociales del Estado: La vigencia de los derechos humanos
Basta a cualquiera que conozca algo el país, leer la Carta del 91 para hacer evidente la distancia enorme entre la sociedad que somos y la que deberíamos ser, así como la magnitud de la tarea pendiente: acercar tales extremos hasta que se confundan. Ese es el punto crítico para evaluar a los Estados desde mediados del siglo pasado, pues el Derecho Internacional Público cambió su objeto: de las