Agenda Cultural UdeA - Año 2006 AGOSTO | Page 17

ISBN 0124-0854
N º 124 Agosto de 2006

La Constitución Política y los Derechos Humanos. Entre lo formal y lo real existe un gran abismo

Por Luis Alfonso Herrera Restrepo
“ Lo más perentorio en medio del conflicto armado es garantizar que el
Estado respete y promueva los derechos humanos y que todas las organizaciones armadas— estatales e irregulares— apliquen el DIH”. 1
En este breve artículo pretendemos mostrar algunas de las razones para fundamentar este divorcio entre lo“ formal”, es decir, lo teórico estipulado en la Constitución y lo práctico, esa vivencia cotidiana en materia de derechos humanos.
La Constitución política de Colombia, proclamada hace 15 años— el 4 de julio de 1991—, establece los valores relacionados con los derechos humanos enunciados en la misma, las autoridades instituidas para garantizarlos y los mecanismos de protección para que aquellos postulados sean revestidos de efectividad. Sin embargo, todavía existe un gran abismo en nuestro país entre lo acordado por el constituyente primario plasmado en la Constitución y la práctica cotidiana frente al respeto, disfrute y goce de los derechos humanos.
Tomemos primero que todo el Preámbulo de la Carta, donde se establecen una serie de valores con la finalidad de asegurar a los integrantes de la Nación“ la vida, la convivencia, el trabajo, la justicia, la igualdad, el conocimiento, la libertad y la paz”, lo que en el plano ético significa el respeto a la autonomía y a la inviolabilidad de toda persona; exigencias éstas que se han caracterizado por una larga y constante lucha a nivel mundial y se han cristalizado en lo que hoy conocemos como los derechos humanos, consagrados en nuestra Carta política en su Título II. Existe, entonces, una relación muy directa entre los valores reconocidos en el