ISBN 0124-0854
N º 120 Abril de 2006 expande y el ánimo se alegra. Es el efecto que desea el poeta provocar en las grandes personalidades— de la nobleza, la aristocracia o el mundo del arte— que le visitaban, igualmente como a una personalidad.
El Cuarto de Juno cumplía la función de recibidor y salón de música. Su nombre se debe a la réplica de la escultura Juno Ludovisi, la cabeza de Juno en tamaño colosal( se presume que la escultura completa estaba destinada a lograr el efecto de la mirada de Juno desde una gran altura), que Goethe describe como su“ primer amor en Roma”. A pesar de la amplitud del salón de esparcimiento, la réplica de Goethe, en tamaño original, molesta la vista al reducir el espacio. Esta desproporción acaso no molestara a Goethe, quien adjudicó al Cuarto de Juno el color verde. Este color, cuando viene de la mezcla perfectamente equilibrada entre el amarillo y el azul, proporciona a la vista una auténtica
satisfacción. Según su teoría del color, esta impresión es permanente, por lo cual el verde conviene a espacios en los que se está de manera prolongada.
Debieron entonces ser largas las conversaciones con Schiller, Fichte, Herder, Heine, Hegel, los hermanos Humboldt. Mas no sólo el intercambio intelectual tenía lugar en el Cuarto de Juno, que también alberga el piano de cola para las veladas musicales, alguna de ellas amenizada por Félix Mendelsohn Bartholdy.
Mientras la parte delantera de la casa brilla por el cuidadoso juego en su decoración, en un marcado contraste con ella, la parte trasera con vista al jardín, donde se encuentran los lugares de trabajo de Goethe, de su uso privado( solamente el Cuarto del jardín estaba destinado a los encuentros informales), parece una apología de la austeridad. Podría considerarse la luz natural