ISBN 0124-0854
N º 114 Septiembre 2005 diferentes actores sociales, de sectores medios y populares, y de la propia burguesía local sabían que en Guayaquil se movía algo más que el dinero. Los afectos, las culturas y hasta lasmentalidades entraban allí en conflicto para dar origen a una masa heterogénea, creativa y dinámica "( 3J. Era en esa época un territorio centro. Un punto de encuentro. Y ahora, un espacio de recuerdos que evoca y al mismo tiempo define fronteras con el resto de la ciudad. Cuesta abajo Como cuentan varios, Guayaquil ha recibido varias heridas de muerte. La primera, como recuerda Juan José Hoyos, fue en los cincuenta. '' A partir de 1950, los alcaldes empezaron a sentir miedo de que Guayaquil se tragara el resto de la ciudad. En buena parte por eso se diseñó un plan piloto de desarrollo para descentralizar el mercadeo de alimentos, el comercio y los servicios(... J La aprobación del plan fue la verdadera condena de muerte para Guayaquil, aunque en su época muy pocos habitantes de Medellín-y aún muy pocos concejales lograran comprenderlo "( 4 ]. La construcción de algunas plazas satélites, según el decreto 638 de 1951 con el que se adoptó el Plan Piloto de Medellín, provocó la marginación de Guayaquil e inició una parálisis del desarrollo del barrio que se acentuó con las disposiciones posteriores de la administración municipal. Vino el Plan Vial, en 1963, que según los integrantes del taller de Arquitectura, fue una herida mortal que recibió Guayaquil. Con éste se dio la ampliación de la carrera Bolívar y partió el
barrio en dos en el trayecto comprendido entre San Juan, la apertura de la diagonal Colombia Ayacucho y la ampliación de Ayacucho entre las carreras 45, El Palo y 49, Junín. A esto se sumó una nueva ampliación de San Juan y la construcción de la Avenida del Ferrocarril. Pero en lo que coinciden la mayoría de los habitantes de Guayaquil y de sus visitantes, es en que el golpe más duro que recibió el barrio fue en la madrugada del 7 de abril de 1968. Ese día un incendio arrasó con la cuarta parte de la plaza, sin que los bomberos ubicados muy cerca del lugar intentaran impedirlo. Tal vez por eso doña María Oiga, una vendedora de arepas que lleva más de 40 años trabajando en Guayaquil y que tenía su puesto en la plaza afirma: " Cuando nos quemaron la plaza, el fuego entró por el puesto de don Eurelio, que vendía comino y canela al pie de la puerta mayor, sobre la Avenida Estrada. Cuatro hisopos untados de gasolina ac. la tiraron ahí por las ventanas, al otro día todavía estaban. Si no hubiera pasado, todavía estaríamos ahí, no como estamos ahora, al sol y al agua, tan duro ". También cuenta Jairo, empleado del sector de vidrios, que cuando se quemó la plaza " eso se acabó del todo, fue pérdida total ". Con el incendio se inició el desalojo de la Plaza y también comenzó la primera desocupación de los venteros de El Pedrero( éste se formó con puestos por fuera de la Plaza ]. Los grupos fueron trasladados a diferentes plazas de la ciudad( 5J, donde se adecuaron lugares con costos de alquiler muy bajos. Sin embargo, no se logró una