ISBN 0124-0854
N º 114 Septiembre 2005
Perro Negro, el Dandi, el Santacruz y el Árabe. y a la par con el auge comercial comenzó la proliferación de personajes que buscaban algún beneficio del dinero que rodaba en el barrio. Aparecieron las escaperas, ladronas que robaban al por mayor para vender al menudeo y heredaban la profesión de madres y abuelas; los tahúres, jugadores empedernídos que hicieron fama por su suerte y astucia; las prostitutas, dispuestas para los comerciantes del lugar; los empresarios, ricos y ambiciosos, visionarios de un nuevo negocio cada día. Y con ellos gariteros, cosquilleros, pícaros, carteristas, piratas, cocheros, bohemios y toda una gama de actores que se confundían con la esencia misma del barrio. A esto se unió la historia de los cafés, que comenzaron en los treinta y ya tenían fama en los cuarenta. Allí, recuerda Héctor Mesa, entre los cincuenta y los setenta " iba toda clase de gente, trabajadores, gente de bien, por ejemplo al Perro Negro iba mucho la gente a la que le gustaba la Sonora Matancera, los viejos, porque esa música no es para jóvenes; también iba la gente a la que le gustaban los tangos porque los únicos negocios donde se escuchaba tango en esa época eran el Perro Negro y la Luneta, los otros eran de carrilera ". En los 50 comenzaron a aparecer los vendedores ambulantes. Fue en el costado oriental de la Plaza, en 1952, con la
venta de tomate, cebolla y cilantro. Esta invasión fue liderada por venteros ambulantes que no podían pagar un local. Al mismo tiempo, se inició la comercialización de pescado en el costado de la Plaza que daba sobre la calle hoy llamada Amador. Se produjo un pequeño incendio que la Alcaldía aprovechó para reconstruir la plaza y acondicionar la vieja estructura cubriendo ocho patios para formar nuevas galerías. Esta solución duró poco tiempo, pues la demanda de trabajo y el atractivo comercial del lugar propiciaron nuevamente la invasión por parte de los venteros que se apropiaron del espacio. Desde 1952, Wiesner y Sert, quienes diseñaron el Plan Piloto para Medellín, introdujeron grandes reformas a la estructura urbana de la ciudad, que incluía la zonificación de usos, vias, un nuevo centro administrativo, ciudadela deportiva y plazas satélites entre otros. Además, sugería al municipio retirar el Mercado Cubierto de Guayaquil. En Guayaquil nació un mundo contradictorio y complejo. Como relata el comunicador Jorge Mario Betancur, " en ese barrio de tradiciones sombrías ', la ciudad mostraba su dolor, sus vergüenzas, sus diferencias, y sus posibilidades y fuerzas al mismo tiempo. Los