ISBN 0124-0854
N º 110 Mayo 2005 republicana en Venezuela, en 1812, empieza para estos diplomáticos el pavoroso problema de subsistir. Probablemente salvó la situación desesperada el hecho de que tenían casa, pues vivían en Grafton Street, en la residencia de Francisco de Miranda( 17501816), donde Bello experimentó su primer gran descubrimiento en Londres, que es el mundo de la biblioteca del precursor. Redactó Bello dos grandes revistas publicadas en Londres por una Sociedad de Americanos, de la que son alma Bello y Juan García del Río( 1794- 1856). Apareció en 1823 la Biblioteca Americana, y en 1826-1827 El Repertorio Americano, que son la más valiosa manifestación europea del pensamiento hispanoamericano en este período. Conocemos los trabajos intelectuales de Bello, como la probada colaboración en la sociedad bíblica en Londres; el cargo de descifrar los manuscritos de Jeremías Bentham; el estudio sobre el sistema educativo de Lancaster y Bell; y sobre todo, sus asiduas horas diarias en el Museo Británico, que fue realmente la casa de Bello en los años londinenses. Pero, la actividad intelectual más eminente de Bello en Londres fue la creación poética. Escribía poesía entre estos años de 1812 a 1822. La mayor significación literaria de Bello es la de haber sido autor de esas dos grandes silvas: La Alocución a la poesia y La agricultura de la zona tórrida, dos ramas de un poema inconcluso que no llegó a escribir nunca: América. La fecha de publicación de los poemas: 1823 y 1826, en sus dos revistas,
Biblioteca Americana y El Repertorio Americano, donde empezó a publicar también sus grandes investigaciones científicas eruditas y sus estudios de crítica y filología, particularmente en las obras épicas medievales, en especial el Poema de Mio Cid. Específicamente sus dos grandes silvas, le acreditan como Príncipe de la literatura hispanoamericana. En la primera invoca el derecho de América por su independencia cultural; y en la segunda canta a la naturaleza del trópico, con rasgos horacianos, que alcanzan niveles de alta inspiración. De aire neoclásico, pero en un estilo personal muy logrado, como de gran poeta en los días de defini ~ ión literaria hispanoamericana. En otro sesgo de su actividad en Londres, tradujo a Byron, Delille, Boyardo, en versos excelentes. Las disquisiciones sobre la rima, la ortografía, la literatura medieval europea, etc., vieron la luz en dichas publicaciones. Es visible la variedad de ocupaciones de Bello, no tan sólo en su propia obra de escritor. en su afán insaciable de estudio, sino en el trabajo mismo en legaciones diplomáti cas, en encargos e investigaciones, todo lo cual le llevó a conocer muy por dentro una vasta complejidad de temas y problemas, particularmente en cuestiones de derecho internacional. Por otra parte, no hay duda de que mientras reside en Londres el objeto permanente de las meditaciones de Bello es América. ¿ Cómo era Bello en el año 1810, cuando llegó a Londres, y cómo era en 1829, cuan do partió de Inglaterra? Me parece fuera