Agenda Cultural UdeA - Año 2005 AGOSTO | Página 33

ISBN 0124-0854
N º 113 Agosto 2005 capitalismo informacional-nota del autorJ está incorporado en la cultura y en la tecnología. Pero esta vez, tanto la cultura como la tecnología dependen de ~ capacidad del conocimiento y la información para aduar sobre el conocimiento y la información en una red recurrente de intercambios globalmente conectados "( Castells, 199B ]. Este capitalismo informacional genera tres tipos de anillos sociales: en el centro, los beneficiarios del sistema dotados de información y educación y con capacidad adaptativa, verdaderos trabajadores autoprogramables. Luego, en el medio, los trabajadores genéricos que desempeñan funciones de baja agregación de valor y que son esencialmente prescindibles y por tanto viven en la zozobra de la amenaza de pérdida de sus empleos; ' la cualidad crucial para diferenciar estos dos tipos de trabajador es la educación y la capacidad de acceder a niveles superiores de educación "( Castells, 199B ]. Por último, en la periferia, los excluidos del sistema, que no interesan ni como productores ni como consumidores a los actores del anillo central. En las circunstancias descritas se tiene que no resulta aconsejable desentenderse de la creciente internacionalización e interdependencia en que vivimos de hecho, y que tampoco parece sabio creer en que el estado-nación posee capacidades regulatorias suficientes para evitar que se desarrollen los corolarios de la globalización y la revolución tecnológica. Por otro lado, hay que entender que el conocimiento, y no la cualificación
técnica, definen la capacidad de los pueblos y los individuos para estar incluidos en el sistema de producción dominante. Por último, no está de más recordar a Octavio Paz cuando señalaba que el atraso de América • na era principalmente político, precisamente en épocas en que el mundo entero confronta una crisis de lo político sin precedentes. No se trata de avalar nuevas profecías salvadoras, o de esperar a que aparezcan, luego de los fracasos de las que pretendieron resolverlo todo durante el siglo anterior; pero lo que sí es claro, por lo pronto, es el papel crucial que le corresponde jugar a la educación. Educar para la democracia, para la diversidad, para la participación, para la igualdad, para escuchar; para la convivencia, para contrarrestar la individualización masiva y reconstruir el espacio de lo público: " Educar es hoy el moti vo para hacer que algún día la cultura del poder sea sustituida por el poder de la cultura "( Bilbeny, 1999 ]. Por supuesto que este enfoque difiere del reduccionismo economicista que tácita o desembozadamente ronda los escenarios de negociación comercial, y que ha llevado a muchos a preguntarse si lo que queremos es una democracia de ciudadanos o una democracia de consumidores. En esta nuestra esquina del planeta estamos abocados, pues, a actuar dentro de la realidad de la globalización ¡ y la revolución tecnológica para dotamos de capacidad de reflexión y transformación social y política, y de conocimiento e información para actuar sobre el conocimiento