Agenda Cultural UdeA - Año 2005 AGOSTO | Seite 26

ISBN 0124-0854
N º 113 Agosto 2005 situación de los países capitalistas avanza. dos. En América Latina, en cambio, el debate educativo no ha alcanzado ni la prioridad ni la articul & ción que se aprecia en dichos países. El pecado de origen fue que los modelos mencionados 1l.. Jvieron una vigencia parcial y fueron sustituidos sin que los problemas a los cuales estaban respondiendo hubieran sido resueltos. Una necesidad urgente hoy en día es revaluar las explicaciones tr & dicionales en función del nuevo contexto de crisis y estrategias para superarla( 4). Mencionemos los siguientes fenómenos, en el sector educativo, asociados a la crisis: incremento de los índices de repetición y fracaso escolar, en particular en la escuela básica: interrupción del proceso de incorporación de los hijos de familias de sectores populares a los niveles medios y superiores: incremento de la diferenciación intema del sistema educativo donde el sector público adopta caracteristicas cada vez más masivas y el sector privado cada vez más elitistas, asociado el fenómeno a un desmantelamiento creciente del sector público, con el resultado final de que los promedios de rendimiento de las escuelas que atienden a alumnos de niveles socieconómicos bajos son equiv & lentes a la mitad, o a la tercera parte, de los puntajes de las escuelas que atienden alumnos de niveles socioeconómicos altos: la reducción del salario es un fenómeno generalizado. Sus efectos son múltiples y conocidos: el abandono de la profesión por parte de los docentes más calificados, y el ausentismo y la
desmoralización creciente del personal de la educación, con lo cual se desploma la calidad de la misma. El deterioro en gastos de equipo e inversiones también se ha desplomado. Para documentar nuestro pesimismo, un estudio sobre 66 países con datos cercanos a 1980 mostró que América latina gastaba casi nueve dólares por año por alumno de escuela primaria en materiales de instrucción, frente a 92 dólares de los países capitalistas avanzados( 5). Hoy, que se proclama a los cuatro vierrtos la crisis del estado benefactor o estado de bienestar, y la consecuente vuelta al mercado que propone el esquema neoliberal, es necesario señalar, sin embargo, que la crisis del estado latinoamericano tiene lugar sobre bases muy diferentes a las que se aprecian en los países desarrollados. Aquí vale la pena una digresión de carácter histórico. Á1varo Cepeda Neri, al citar a Braudel nos recuerda: Ante nue5tros ojos, una parte del tercer mundo se industrializa, pero a IJ ¡¡ I6 de un inusitado esfuerzo y tras innumerables fracasos y retrasos que nos parecen a priori, anormales. Unas veces es el sector agrícola el que no ha llegado a modernizarse; otras, falta mano de obra calificada o bien la demanda del mercado se revela insuficneite: en otras ocasiones, los capitalistas agrícolas han preferido las inversiones exteriores a las locales; o bien el estado resulta ser dilapidador y prevaricador; o la técnica importada es inadecuada, o se paga demasiado cara, lo que encarece los precios de costo; o las necesarias importaciones no se compensan