ISBN 0124-0854
N º 113 Agosto 2005 formación del ciudadano fue sustituida por la formación de recursos humanos, y las decisiones educativas fueron procesadas y evaluadas como decisiones de inversión de capital. Cuando fueron superadas las demandas de la
más estrechamente con la actividad intelectual: por un lado, la producción requiere mayores niveles de efectividad en determinadas capacidades humanas, como la creatividad, la inteligencia, la selección de reconstrucción postbélica, y en el contexto de una creciente rigidez del mercado de trabajo, la educación comenzó a ser considerada desde el ángulo reproduccionista del sistema social: ya fuera de la estructura jerárquica de la fuerza de trabajo, o en los valores y actitudes funcionales a dicha jerarquía. Hoy en día, se otorga a la escuela un papel significativo en la explicación de los logros del aprendizaje de los alumnos, y se enfatiza la necesidad de analizar el papel de la educación en el proceso de desarrollo desde una perspectiva más integral( 2). Una característica resulta crucial: la actividad productiva se articula cada vez
información: por otro, la actividad productiva no sólo consume conocimientos sino que los produce. Por estas razones, actualmente una educación desligada del mundo del trabajo no sólo es regresiva desde el punto de vista económico, sino empobrecedora desde la perspectiva del desarrollo integral de la personalidad individual. Hay una modificación importante en el paradigma actual, concebir los que ahora se denominan factores humanos y sus productos( información, creatividad, inteligencia, et. c.) desde una perspectiva sistémica( 3). Todo lo hasta aquí descrito, sin embargo, responde a la