Agenda Cultural UdeA - Año 2005 ABRIL | Page 27

ISBN 0124-0854
N º 109 Abril 2005 indiscutible que mi problema es harto más difícil que el de Cervantes. Mi complaciente precursor no rehusó la colaboración del azar: iba componiendo la obra inmortal un poco El la diable, llevado por inercias del lenguaje y de la invención. Yo he contraído el misterioso deber de reconstruir literalmente su obra espontánea. Mi solitario juego está gobernado por dos leyes polares. La primera me permite ensayar variantes de tipo formal o psicológico; la segunda me obliga a sacrificarlas al texto ' original ' y a razonar de un modo irrefutable esa aniquilación... A esas trabas artificiales hay que sumar otra, congénita. Componer el Quijote a principios del siglo diecisiete era una empresa razonable, necesaria, acaso fatal; a principios del veinte, es casi imposible. No en vano han transcurrido trescientos años, cargados de coma plejísimos hechos. Entre ellos, para mencionar uno solo: el mismo Quijote." A pesar de esos tres obstáculos, el fragmentario Quijote de Menard es más sutil que el de Cervantes. Éste, de un modo burdo, opone a las ficciones caballerescas la pobre realidad provinciana de su país; Menard elige como " realidad " la tierra de Carmen durante el siglo de Lepanto y de Lope. iQué españoladas no habría aconsejado esa elección a Maurice Barres o al doctor Rodríguez Larreta! Menard, con toda
naturalidad, las elude. En su obra no hay gitanerías ni conquistadores ni místicos ni Felipe 11 ni autos de fe. Desatiende o proscribe el color local. Ese desdén indica un sentido nuevo de la novela histórica. Ese desdén condena a Salammb6, inapelablemente. No menos asombroso es considerar capítulos aislados. Por ejemplo, examinemos el XXXVIII de la primera parte, " que trata del curioso discurso que hizo don Quixote de las armas y las letras ". Es sabido que don Quijote( como Quevedo en el pasaje análogo, y posterior, de La hora de todos) falla el pleito contra las letras y en favor de las armas. Cervantes era un viejo militar: su fallo se explica. Pero que el don Quijote de Pierre Menard- hombre contemporáneo de La trahison des clercs y de Bertrand Russellreincida en esas nebulosas sofisterías! Madame Bachelier ha visto en ellas una admirable y típica subordinación del autor a la psicología del héroe; otros( nada perspicazmente) una transcripción del Quijote; la baronesa de Bacourt, la influencia de Nietzsche. A esa tercera interpretación( que juzgo irrefutable) no sé si me atreveré a añadir una cuarta, que condice muy bien con la casi divina modestia de Pierre Menard: su hábito resignado o irónico de propagar ideas que eran el estricto reverso de las preferidas por él.( Rememoremos otra vez su diatriba contra Paul Valéry en la efímera hoja