ISBN 0124-0854
N º 105 Noviembre 2004 profundos del pueblo. El comienzo del mes sagrado debe fundirse en una visión directa del novilunio. Aunque el Profeta emplea el término " mes " y no " creciente lunar ", el sentido del s rsículo de la azora segunda no deja lugar dudas. Dos alhadices célebres recogidos, Bujari y Muslim, abundan en él. " El iado de Dios-reza el de Muslimha ha: El mes tiene 29 noches. No rompáis ayuno antes de haber visto el creciente. hay nubes, completad el número de días sta el trigésimo ". Aunque el cálculo onómico puede fijar el momento exacdel nuevo mes lunar, los jurisconsultos usulmanes no reconocen su valor sino a lo indicativo: lo esencial sigue siendo la. ión ocular. Así, por ejemplo, la noche. ésima nona de Ramadán, el mufti de El ira destaca a sus mendúb-s o delegados distintos puntos estratégicos del país-a luán, al Alto Egipto, al desierto próximo las Pirámidesa fin de que éstos le muniquen su dictamen y pueda anunciar cialmente el fin del ayuno. Antiguamente, lo ocasionaba confusiones y fenómenos sugestión colectiva evocados por los nistas árabes. Hoy día, los medios de información de masas permiten difundir rápidamente la noticia en el ámbito
estatal de los diversos países, si bien la diferente situación de los mismos en el meridiano rrestre determina que las fechas de comienzo y final del ayuno no coincidan entre Estado y Estado. El hecho no implica un problema en el interior de éstos, pero sí, por ejemplo, para los musulmanes establecidos en Europa, en donde, a falta de una autoridad religiosa unánimemente admitida, cada grupo nacional tiende a seguir las pautas de su país de origen. Para apreciar el valor social del precepto de Ramadán, nada mejor que filmar una ciudad como El Cairo a lo largo del día y la noche, en sus horas somnolientas de inactNidad forzada y de animación callejera y exuberancia: ritos culinarios del clan familar. hospitalario y abierto a amigos y forasteros; ansiedad y silencio de los minutos que preceden al primer sorbo de zumo de fruta o agua azucarada; reapertura paulatina de los comercios después de la ingestión de los alimentos y salida masiva de sus moradores a las principales avenidas y plazas. Durante Ramadán, sus esbeltos alminares permanecen iluminados de noche: los musulmanes piadosos acuden a las mezquitas a rezar las plegarias del mes sagrado después de la alixá