Agenda Cultural UdeA - Año 2004 MAYO | Página 17

ISBN 0124-0854
N º 96 Febrero 2004 libertad de los modernos y la libertad de los antiguos chocan entre sí. La democracia y el liberalismo no significan lo mismo y han llegado, inclusive, a entenderse como incompatibles, y la creación y consolidación de los estados democráticos de derecho ha sido la experiencia de compatibilizar estas dos tradiciones. La manera de hacerla es la creación de estados constitucionales donde se establecen tanto los derechos de participación política de todos los ciudadanos, sin distinción alguna, y el principio democrático de la mayoría simple, como las restricciones a dicho principio mediante la estipulación de un conjunto de derechos fundamentales de los individuos--expresamente, las libertades negativas que no pueden ser violados por ninguna mayoría circunstancial. De esta manera se consagra tanto el gobierno de la mayoría como los derechos de todos los individuos y de las minorías, por lo que la democracia consiste en el gobierno de las mayorías en el que se garantizan los derechos de las minorías a participar en política sin ningún tipo de coacción y a aspirar a formar gobierno, y en el que se fijan los derechos inalienables que cada individuo posee y que no pueden ser conculcados por ninguna mayoría. Los republicanos actuales, como Jürgen Habermas( Facticidad y validez), piensan que el ejercicio pleno de la ciudadanía implica la participación activa en los canales establecidos en la estructura política, pero también en los puentes de comunicación y participación que tiende la sociedad civil--el
conjunto de organizaciones que practican el ejercicio de la participación en asuntos relevantes de la vida social y política, a partir de mecanismos, medios de comunicación y organizaciones independientes, o sea, no permeados por los mecanismos de control, financieros o de otro tipo, del estado y de los gobiernos y sus adláteres--, con el fin de influir en la opinión pública y en los funcionarios o representantes cuando éstos legislan o toman decisiones. Pero esta participación no sustituye, según estos teóricos, los mecanismos institucionales de legislación-como el congreso de ejecución o decisión, como el gobierno y las cortes. Los liberales piensan, por el contrario, que al gobierno hay que dejarlo gobernar, al parlamento legislar y a las cortes juzgar sin mayores interferencias, ejerciendo, si se desea, el control político mediante las elecciones periódicas y teniendo en cuenta que cada individuo es libre y que, por lo tanto, no se lo puede obligar a participar en política. El concepto de autonomía ha llevado a filósofos como Ernest Tugendhat( Liberalism. Liberty and the Issue of Economic Human Rights) a postular como fundamentales los derechos económicos y sociales: para que un individuo pueda decidir con plena autonomía sobre su destino ha de tener resueltas, en lo fundamental, las cuestiones básicas de su supervivencia( seguridad social), así como garantizado su derecho a trabajar y a acceder a la educación y a la cultura, por lo que el Estado debe garantizarle un mínimo de estos