ISBN 0124-0854
N º 96 Febrero 2004 sido necesarias grandes convulsiones a escala global para que el ciudadano se apercibiera de la inaplazable necesidad de actuar planetariamente y, por primera vez, ha irrumpido en el escenario mundial. A partir de ahora, no tiene que esperar a reaccionar; conmovido, ante provocaciones de tanta envergadura. Ciudadano del mundo, tiene que actuar a escala local y mundial, según su criterio, convencido de que ahora puede ser oído y, probablemente, escuchado. Todos los pueblos, conscientes de su destino común, se están coordinando y organizando. En todas partes, un número creciente de hombres y mujeres se moviliza para defender los derechos humanos, para atender a los más menesterosos, para fomentar la diversidad cultural, para procurar justicia y desarrollo sostenibles. El poder ciudadano radica en la participación, en el compromiso. Otro mundo es posible si los gobiernos saben que, a partir de ahora, sus funciones no deben desempeñarse para los ciudadanos, sino con los ciudadanos. Es un principio insoslayable de la democracia genuina. Federico Mayor Zaragoza es catedrático de Bioquímica de la UAM y presidente de la Fundación Cultura de Paz, ex presidente de la UNESCO. Tomado de www. solidaridad. net