Agenda Cultural UdeA - Año 2004 MAYO | Page 12

ISBN 0124-0854
N º 96 Febrero 2004 poderes-público y privado aprenderían a tenerlo en cuenta, que en esto consiste la democracia, además de contar sus votos en un momento dado. Recuerdo cuando en un amanecer, siendo director general de la UNESm, iniciaba un largo viaje, y observé que se estaba colocando un anuncio en lugares muy visibles que, ética y estéticamente, constituía una auténtica afrenta. Dije a uno de mis colaboradores que sugiriera a la presidenta de una asociación de mujeres, cuya eficacia conocía, una rápida respuesta en la radio, aconsejando a todas las mujeres rechazar este tipo de publicidad y la adquisición de cualquier producto de la misma firma. A las cuarenta y ocho horas desapareció como por encanto el anuncio y, a los pocos días, se exponían de manera bien diferente las excelencias de aquel bien de consumo. La sociedad civil debe descubrir su poder. En lugar de conformarse con programas de " telebasura ", totalmente inapropiados en horas de audiencia infantil, o de información sesga da, debe
advertir, a partir de las asociaciones y ONG oportunas, que no se conectará con este canal y no se adquirirán los productos de las empresas que en él se anuncian. El ciudadano, en lugar de inhibirse, debe descubrir la fuerza que pueden revestir iniciativas de esta naturaleza. Otro ejemplo: cuando los políticos, del gobierno o de la oposición, incumplen de manera ostentosa y sin explicaciones sus promesas electorales, o aplican porcentajes de predominio para hacer progresivamente irrelevante al parlamento o, como ha sucedí do hace bien poco, se admite el transfuguismo de quienes, habiendo sido votados en una lista cerrada, cambian luego de parecer, los ciudadanos no deberían permanecer impasibles. Todo el mundo puede rectificar y cambiar de opinión, pero sin alterar la expresión de la voluntad popular manifestada en un momento dado. Las organizaciones de la sociedad civil podrían contribuir a la adopción de medidas inmediatas si advierten con