Agenda Cultural UdeA - Año 2004 FEBRERO | Page 21

ISBN 0124-0854
N º 96 Febrero 2004 confrontaciones del espíritu con su fuerza onírica y mágica en ansias de gozar en un festín celebrado en calles y plazas de la ciudad. Albores de carnaval Como en toda América prehispánica, en la ciudad de Pasto se celebraban fiestas agrarias, manufactureras, sacras, de liberación, en tiempos de siembra y de cosecha, en agradecimiento y honor allnti, a la Quilla, al cueche. En los albores del siglo XX, en un municipio situado a dos mil cuatrocientos metros sobre el nivel del mar y cuyos moradores eran ajenos a poseer esclavos negros, porque la historia regional no da cuenta de ellos, se crea un simbolismo con el juego de la pintica con cosmético negro, como una caricia en libertad, como el revivir la memoria con un antifaz que no es para protegerse sino para desnudar la calidez del contacto con la piel, como símbolo de igualdad en el respeto colectivo y la exaltación a una raza. Juego heredado de Gran Cauca por el departamento de Nariño que toma identidad y apropiación colectiva por los moradores de Pasto y se celebra cada cinco de enero como el día de los Negros. En un 6 de enero 1912, como los hechos que nacen de un contratiempo en el que la realidad puede fundarse en la imaginación y el juego en la amistad y la alegría que reanima la vida, nace en la casa de las señoritas Robby, en, el atrevimiento de don Ángel María López, en una cajita de polvos perfumada, delicada y sutil, en el grito libre de ivivan los blanquitos!, ivivan los negritos!,
nace, en la confrontación amistosa y en el compartir de amigos el día de los Blancos, que se Insertará con vigor y bajo la custodia del día de reyes, seis de enero, por siempre en la esencia de la cultura de los pastusos. A partir de 1920 surgen nuevos sueños fiesta empieza a tomar la desfile, con participación y la connotación de y significación popular. El artesano, dejando a un lado las obras que cotidianamente le dan su sustento, expresa su visión, su entropía y su universalidad, su libertad e ingenio, creando grandes monigotes de papel que muestra a lo largo de la vía principal de Pasto. Echadas ya unas raíces en la década de 1925 a 1935 el carnaval se va afirmando, su significación estética se va fundamentando en el legado apasionante de maestros como Rogerio Argoty.
En 1.926, va adquiriendo el corpus de desfile de carnaval en el que participan otras instancias, tiempos y espacios, es así como los estudiantes con su reina Romelia Martínez vestidos con disfraces en comparsas y al son de la música ' regional, participan en la celebración de la fiesta. En 1927 se elige a Rosa Elvira 10 como la reina de la alegría y el carnaval, iniciándose en San Juan de Pasto, el juego de carnaval de Negros y Blancos con escenas teatrales, comparsas al son de bambucos, sonsureños, y guaneñas; la presentación de carrozas, autos alegóricos que como poemas que transcurren hechos figura, son un teatro con una escenografía rodante de sensibilidad particular. En 192B, una familia que venía del corregimiento del