ISBN 0124-0854
N º 96 Febrero 2004 la evocación de lo nativo hasta perfiles insólitos de la mitología universal. Soy un viajero que se prendó de estos parajes. He conocido otras fiestas, pero los carnavales de Blancos y Negros son indelebles y se incrustan en la memoria. Lo que más recuerdo son los olores del carnaval: la noche de los años viejos está saturada de pólvora y de fuego. Los primeros días de enero huelen a campo, a licor, a flores, a muchachas. El 5 a negrura, a cosmético, a sudor compartido. El 6 abunda el aroma de talco, de anís, de atmósfera callejera. Son los olores los que preceden a los colores, a los sonidos, a los ritmos. Claro, el tiempo del carnaval es excepcional y revela las raíces del regocijo colectivo. Es un sueño, un espacio para el goce y la reconciliación con la vida. Por eso, cuando se visita Pasto y se conocen las virtudes de la fiesta, resulta difícil marcharse de manera definitiva. San Juan de Pasto, a comienzos del Siglo XX.
Carlos Enrique Riascos Eraso
Como práctica cultural, el carnaval, reúne en su expresión artística y festiva el espíritu colectivo del legado cultural amalgamado en las tradiciones de las culturas: Quillacinga, manifestada en rituales agrarios de siembra y cosecha del indígena, veneración y agradecimiento al sol, a la luna, al arcoiris. En mitos y leyendas, costumbres urbanas y rurales de la comarca, sincretizadas en la cultura mestiza. Expresiones de la raza negra, con representaciones libertarias danzadas por cuadrillas de negros mediadas por el ritmo de cununos, tambores, guasas y marimbas que glorifican al olvidado compositor tumaqueño Leonidas Caballito Garcés. Manifestaciones hispánicas de escenas cortesanas del bagaje cultural de íconos, autosacramentales e historias mediadas por la religión. En la búsqueda de perfección y depuración de la vida, al ethos del carnaval se han sumado imaginarios que abarcan las magnitudes de la imaginación universal. Como manifestación del espíritu por trascender lo ordinario, lo cotidiano, descarga el peso del inconsciente individual y colectivo, transformándose estas