ISBN 0124-0854
N º 96 Febrero 2004 las celebraciones de negros se Iniciaron desde finales del Siglo XIX y que el primer carnaval se efectuó en 1927, precedido por mascaradas desfiles de vecinos y jolgorios ' estudiantiles que venían celebrándose desde años anteriores. El carnaval fue el espacio que inventaron los pastusos para transgredir el olvido y condensar la fuerza del juego y de la fiesta a partir de una tradición donde se destacan los torrentes de la memoria mestiza. Con razón, la misma Anacaona afirma que en el rito carnavalesco sucede el " abrazo único de la sangre, la memoria y el tiempo ". Es enorme la sabiduría pastusa y profunda la sensación de vértigo en el festejo: porque es encuentro con las fuentes de identidad y con la capacidad de fabular, de soñar y de sentir sin Involucrar las fuerzas destructivas que caracterizan el pulso arrebatado de la historia nacional. Uno de los rasgos distintivos del carnaval de Pasto es que disminuye la violencia e intensifica los niveles de comunicación, desvaneciendo las, diferencias raciales, sociales y políticas; conjugando la emoción de los sentidos con la exaltación de la imaginería popular. Estamos hablando de un carnaval que no produce cifras fatales y que logra Incrementar los índices de alegría y de tolerancia, entre propios y foráneos.
Un tiempo mágico
El carnaval comienza con momentos preliminares de simbólica importancia. El 28 de diciembre, el día de los inocentes, los pastusos juegan con el agua y se mojan como
si trataran de lavar las huellas del año, purificando los cuerpos y liberando los espíritus. El 31 se lleva a cabo el desfile de los años viejos, que son muñecos alusivos casi siempre a personajes que han cumplido roles susceptibles al sarcasmo y a la crítica o que hacen referencia a situaciones alegóricas con temáticas como la violencia, la corrupción, el terrorismo o los malos recuerdos. Al final, los años viejos son incinerados, entre cohetes, volcanes y un testamento que cierra el ciclo anual. El 2 de enero, los campesinos del entorno marchan hacia la ciudad, vestidos con sus mejores trajes, cargados con frutos y flores para ofrendar a la Michita Linda, la Virgen de las Mercedes, la patrona, la gran madre, la tierra misma. Se hincan con devoción y humildad para obtener la sagrada licencia de farrear hasta la embriaguez durante el carnaval. El 3 de enero, como indicio de una vieja costumbre, el alcalde entrega los bastones de mando a los corregidores indígenas, que se acompañan de bandas y cortejos populares. Ese día, los niños desfilan en el carnavalito con pequeñas carrozas, ' sugiriendo la continuidad de la tradición y practicando la alegría renovadora de la infancia. En esta fecha resuena la música y los pastusos están en la víspera de tres días y tres noches, donde se pierde la noción de tiempo, en el espacio impredecible del universo carnavalesca. El 4 de enero, desde 1928, la llegada de la Familia Castañeda marca el comienzo del Carnaval de Blancos y Negros.