Agenda Cultural UdeA - Año 2003 MAYO | Page 26

ISBN 0124-0854
N º 88 Mayo 2003 el número de mujeres que acceden a una cátedra sea infinitamente menor que el número de doctoradas y profesoras de otros niveles podría hacer esperar.
Estas formas de discriminación y las barreras que se interponen para que las mujeres no puedan alcanzar en la ciencia la plena igualdad, así como las múltiples y variadas estrategias de las mujeres para saltar esos obstáculos, han sido analizadas con detalle por diversas autoras. Estas estrategias van desde los métodos empleados para acceder a la educación superior que no sólo conllevaban la lucha política, sino también la económica, hasta los intentos por crear parcelas de investigación propias, como los estudios sobre la mujer. También se han analizado las divergentes carreras científicas entre hombres y mujeres desde una perspectiva psicosociología.
La idea general ha sido que, dada la imposibilidad de que las mujeres se instruyeran en ciencia, no resultaba extraño que su número fuera escaso. La consecuencia lógica del acceso de las mujeres en igualdad de condiciones a los estudios sería un aumento espectacular en su. participación, pero no es ese el caso, por lo que el examen de los factores socioculturales, educativos y psicológicos que pueden afectar los logros futuros de las niñas en ciencias tomará gran importancia.
En primer lugar, cabe plantearse si las mujeres llegan a la educación superior en igualdad de condiciones que los hombres, dada la distinta socialización que experimentan. El diferente tipo de juguetes que se da a niños y niñas conforma parte de su mundo y dirigen en cierto modo su futuro. A los niños se les da para que jueguen construcciones, mecanos, juegos de indagación tales como los de química, minerales, etc., que tienden a subrayar las relaciones entre objetos, su manipulación, agrupamiento y separación en el espacio, frente a los juguetes de las niñas que se asocian más a las habilidades verbales y las relaciones interpersonales. En segundo lugar, los estereotipos sexuales, presentes en nuestras vidas desde el momento en que nacemos asocian a los varones con características tales como las de racionalidad, dominación, independencia, frialdad y objetividad, mientras que las mujeres se asocian con la irracionalidad, pasividad, dependencia, ternura, emotividad y subjetividad. Se consideran estas características " femeninas ", opuestas a las " masculinas " e infravaloradas, un obstáculo para la prosecución de una carrera científica, ya que las cualidades necesarias para hacer ciencia son las " masculinas ". Finalmente, no es de extrañar que, dado lo anterior, muchas mujeres opten por la vida privada frente a una carrera científica. Sin embargo, si se tratara de mera elección personal, ante igual estatus familiar debería haber igual progreso en sus carreras; quienes opten, en cambio, por la vida