ISBN 0124-0854
N º 88 Mayo 2003 el tiempo y con las barreras estructurales e institucionales existentes desde el nacimiento de la ciencia moderna. Hoy en día, la discriminación por razón de sexo no existe de un modo explícito en las instituciones científico-tecnológicas occidentales, pero esta abolición es muy reciente. Numerosos estudios han documentado esta forma de segregación y se han preguntado por sus razones.
El acceso a las instituciones científicas estuvo vedado para las mujeres hasta fechas increíblemente cercanas. En Grecia sólo se las aceptaba en algunas escuelas filosóficas( Pérez Sedeño, 1993). Durante la Edad Media apenas los conventos proporcionaban refugio a las mujeres que deseaban dedicarse al estudio. El nacimiento de las universidades europeas, entre los siglos XII Y XV, redujo las oportunidades de las mujeres pues, debido a su carácter clerical, vetaban su Ingreso( 1 ]. Tuvieron que pasar varios siglos para ~ ue como grupo, y no alguna que otra excepción, fueran admitidas en las universidades. En las universidades suizas no se las aceptó hasta la década de 1860, en las francesas hasta la de 1880, en las alemanas hasta la de 1900 y en las inglesas hasta 1870( 2). Las universidades norteamericanas, de más reciente creación, no eran muy diferentes. Creadas a partir del siglo XVII, la primera universidad que admitió mujeres fue la de Oberlin, en 1837, pero en un departamento separado del resto y sin que pudieran obtener título. En España, las puertas
de las universidades se abrieron para la mujer en 1868, pero una ley de 1 880 introdujo el requisito de que la superioridad diera permiso expreso para que una mujer ingresara. El libre acceso sin permiso no se permitió hasta 1910 Y ninguna española pudo enseñar en la universidad hasta 1916. [ Castro, 1994).
Las academias científicas tardaron más aún en admitir mujeres. Marjory Stephenson y Kathleen Londsdale fueron las primeras en ser admitidas en la Royal Society en 1945, a pesar de que tenía casi trescientos años de existencia. En 1979, Yvonne Choquet-Bruhat fue la primera mujer en entrar en la Académie des Sciences francesa, fundada en 1666. En el camino se habían quedado figuras como Marie Curie: perdió por dos votos la posibilidad de entrar en la Academie de Sciences de París un año antes de que le concedieran su segundo Premio Nobel, en 1910( 3).
Ni en los estatutos de la Royal Society ni en los de la Academie Royal se prohibía expresamente la entrada de mujeres. Entonces, ¿ cómo es que las mujeres no entraron en las sociedades o academias científicas, aunque hubieran formado parte activa de los círculos aristocráticos que precedieron y fueron el germen de la constitución de estas academias? Esta segregación no se debe a la falta de interés de las mujeres por la ciencia, o a su bajo nivel de calidad, sino que obedece a la condición de la institucionalización en virtud de la cual las