Agenda Cultural UdeA - Año 2003 JULIO | 页面 18

ISBN 0124-0854
N º 89 Febrero 2003
llegó Daiamu, la madre del sueño, y les cerró los ojos.
Leyenda obtenida por Brandao de Amorim, citada en el libro Precolombia, escrito por Teresa Arango Bueno en 1963, y que se refiere al origen de los primeros pobladores del Río Vaupés. origen de los indios
Un día el trueno retumbó tan fuerte que se le rompió un pedazo. Este pedazo rebotó contra el cielo y le hizo una herida de donde comenzó a gotear sangre sobre el trueno. Allí se secó. Al otro día volvió a retumbar el trueno, los coágulos se le saltaron y fueron a caer al otro lado del mar. Cuando tocaron tierra se hicieron añicos y de cada uno salió un hombre. Como esa gente no sabía aún las costumbres de este mundo, cuando anocheció, toda ella se metió en una gruta y allí quedó pensando que el día no volvería más. Al día siguiente vieron enrojecer la base del cielo y todos salieron de la gruta para ver bien. A medida que el día aparecía, ellos se iban alegrando. Cuando el sol brilló, todos miraron embelesados. Cuando llegó al medio del cielo, sintieron hambre: algo malo en sus entrañas. Cuando el día ya estaba triste vieron en un árbol grandes pájaros en bandada comiendo las frutas. Inmediatamente los hombres treparon al árbol y comenzaron a comer frutas como los pájaros. Cuando ya ninguno veía bien porque la noche había escondido todo a los ojos de la gente, bajaron del árbol y entraron de nuevo en la gruta. A media noche
los ríos y la mar
No había agua en la selva de los chocoes. Dios supo que la hormiga tenía, y se la pidió. Ella no quiso escucharlo. Dios le apretó la cintura, que quedó finita para siempre, y la hormiga echó el agua que guardaba en el buche.
- Ahora me dirás de dónde la sacaste. La hormiga condujo a Dios hacia un árbol que no tenía nada de raro. Cuatro días y cuatro noches estuvieron trabajando las ranas y los hombres, a golpes de hacha, pero el árbol no caía del todo. Una liana impedía que tocara la tierra. Dios mandó al Tucán:
- Córtala. El tucán no pudo y por eso fue condenado a comer los frutos enteros. El guacamayo cortó la liana, con su pico duro y afilado. Cuando el árbol del agua se desplomó, del tronco nació la mar, y de las ramas, los ríos.
Toda el agua era dulce. Fue el Diablo quien anduvo echando puñados de sal.
Texto de Eduardo Galeano en Memoria del Fuego l. Los nacimientos. Galeano es un reconocido autor uruguayo entre cuyas obras se destacan Las venas abiertas de América Latina,